Licenciada en Historia del Arte. Un cuento suyo para niños, La luna en las quimbambas, le valió el premio Cocorí, en Costa Rica, y su novela para jóvenes Quelita resultó finalista en un certamen auspiciado por una importante editorial sudamericana. Ivette Vian acumula muchos galardones en su ya larga carrera. La Marcolina mereció premio La Edad de Oro, en tanto que Mi amigo Muk Kun, un premio especial en el concurso La Rosa Blanca. Otros libros suyos aún inéditos –La isla y la nube y El kilo– conquistaron sendos premios Ismaelillo.
Esta exitosa escritora que ha creado un mundo de fantasía y ensueño poblado de personajes que los niños cubanos conocen y recuerdan, dice que con sus libros no pretende otra cosa que divertir a los pequeños lectores; verdad a medias, porque de las páginas de Ivette Vian, lejos de la moraleja, es siempre posible extraer una enseñanza que emerge entre el humor y la poesía.
Eso se ve muy bien en Del abanico al zunzún (inédito), una suerte de diccionario personal, con 60 ó 70 palabras de cada letra del alfabeto, en que hay descripciones fantásticas y cargadas también de un hondo sentido humano.
La Marcolina es una viejita que se transforma: puede ser una muchacha y puede ser una niña que juega con los que tocan a su puerta. Los payasos Busula y Curundán quieren recorrer el cielo y terminan en el fondo del mar donde se enfrentan a múltiples situaciones; su inteligencia les permitirá salir victoriosos. La realidad y la fantasía, el humor y la imaginación, se dan la mano en Los siete cuentinos. Quelita, personaje protagónico de la novela homónima, es la abuela de la autora: llega a Cuba desde Venezuela y puede atravesar el tiempo. Para un público juvenil es Coco pascua, cuentos que parten siempre de un hecho cotidiano.
Ivette Vian escribe ahora una serie televisiva para niños, La sombrilla amarilla. Otra serie suya, Tato y Carmina, con adaptaciones de 20 de sus cuentos, fue retransmitida por la TV cubana y extranjera. Tiene en su haber una reconocida labor periodística que antologó en Ciertas imágenes cubanas. Es autora, además, de un libro de cuentos para adultos, Cuentos pitoches, y del poemario La luz de la verdad (1979).