Realizó la primaria y la segunda enseñanza -que no concluyó- en su ciudad natal. Cursó estudios en el Conservatorio Municipal de la Habana de 1926- a 1932, pero tuvo que interrumpirlos a los catorce años y comenzar a trabajar junto a su padre como vendedor de pescado en la Plaza Polvorín. En esa etapa asistió a las bibliotecas públicas para compensar con la lectura su interrumpida educación. Posteriormente, en 1938, ingresó en la Academia de canto "Romano Splinter" y formó parte al año siguientes del coro del Teatro Auditorium. Vivió en Estados Unidos (1948-49 y 1958-59), donde desempeño diferentes oficios y continuó su formación autodidacta. En ese período colaboró en Orígenes. Cuando triunfó la Revolución retornó definitivamente a Cuba y trabajó entre 1959 y 1965 en el periódico Revolución en su suplemento Lunes de Revolución, así como impartió clases de Panorama de las ciencias en la Escuela de Periodismo Manuel Márquez Sterling (1960-61) y de Ampliación de matemáticas en el Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana (1963). En 1962 viajó a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, donde se entrevistó con numerosos científicos y escritores de ciencia-ficción, entre ellos Alexander Kasántsev. Ocupó la dirección de Ediciones R (1964-66) y comenzó a publicar las series "Fénix" y "Dragón" (primera colección que difundió la literatura policíaca, fantástica y de ciencia-ficción en Cuba). Como periodista trabajó además en Juventud Rebelde, Pionero y Granma y colaboró en Casa de las Américas, Revolución y Cultura, Unión, La Gaceta de Cuba, El Caimán Barbudo, Revista de la Biblioteca Nacional José Martí, Bohemia, y Signos (Santa Clara). Sus cuentos y poesías han sido traducidas al inglés, francés y portugués y han aparecido en diversas antologías cubanas y extranjeras. Asimismo, su poema "La ciudad muerta de Korad" inspiró el ballet con coreografía de Alicia Alonso. Fue traductor de poemas de Jack Keroak, Allen Ginsberg y Ferlinghetti y prologuista de la primera edición cubana de La guerra de los mundos, de H.G.Welles, así como de otras obras de ficción científica. Recopiló y prologó una selección de relatos fantacientíficos, bajo el título de Cuentos de ciencia-ficción (1969) y fue coautor de Pintores cubanos (1962) y de Cuba: cien años de humor político (1970).