Recibió una parte de la enseñanza primaria en Estados Unidos, y la otra en Pinar del Río, donde residió con su familia, cursó el bachillerato y trabajó hasta que viajó a La Habana para realizar estudios de Filosofía y Letras en la universidad capitalina. Fue miembro del Directorio Estudiantil Universitario (1930), participó en la lucha revolucionaria contra la tiranía de Machado y guardó prisión política en múltiples ocasiones. Después de ser asesinado su hermano, Antonio Guiteras, en 1935, viajó como exilada política a México, donde laboró como profesora de francés y estudió en la Escuela Nacional de Antropología e Historia, en la que ocupó (1943-61) la cátedra de Etnología. También fue profesora de Antropología Cultural en la Universidad de Mérida (1955), de Antropología General en el Mexico City College (1948-50) y de Etnología Maya en la Facultad de Filosofía y Letras (1960) en la Universidad Nacional Autónoma de México. Fue investigadora en la Universidad de Chicago -research fellow-, (1956-60), en el Seminario de Cultura Maya de la Universidad Nacional Autónoma de México (1960-61); así como del Instituto de Antropología e Historia de México, de la Dirección Nacional de Asuntos Indígenas (mas tarde, Instituto Nacional Indigenista), de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística e hizo prácticas arqueológicas en Oaxaca y en numerosas regiones mexicanas. Trabajos suyos aparecieron en diversas publicaciones mexicanas y visitó Francia. Tras su regreso a Cuba en 1961 fue asesora del Instituto de Etnología de la Academia de Ciencias de Cuba, donde ejerció como profesora y dirigió los cursos auspiciados por esta institución para la formación de etnólogos. En 1975 se jubiló.
En Cuba también realizó labores etnológicas en las regiones de Oriente y Pinar del Río y colaboró en Cuba Internacional, Alma Mater, y Trabajadores, entre otras publicaciones. Recibió la orden Carlos J. Finlay.