"Pero hay algo que más que agradecer, hay que admirar. A su edad [veinte años], en usted hacer eso es de veras maravilloso. Porque esos artículos, tanto en lo que tienen de juicio, como en lo que nos dan de resonancia, de incitaciones mentales, denuncia vasta lectura, madurez crítica, adecuado miraje interior. Además, excelencias estilísticas que suelen aparecer como fruto tardío aún en los mejores dotados."

(Medardo Vitier, carta de mayo 24 de 1932, citada por Ángel Augier en La obra ensayística de Carlos Rafael Rodríguez, pp. 12)


"Mucho voy esperando de usted, Carlos Rafael. Tiene una vivacidad y penetración de pensamiento, un nervio de prosa que no se dan a menudo entre nosotros. Ya en Juventud [...] quedaron páginas que le obligan a usted mucho para el porvenir."

(Jorge Mañach, carta de abril 15 de 1932, op.cit., pp. 12)


"Yo esperaba -le hablo con entera honradez- un artículo suyo sobre mi libro. Pero no ése. Ya es la evidencia. En usted hay, no para mañana, sino para hoy mismo, un ensayista de mucha cuenta. Que tiene mirada muy fina, muy penetrante y muy certera para ir a los hondones, y tiene, además, herramientas. Herramientas de calidad muy fina. [...] Dentro de muy poco usted ha de hablar por mucha gente. Por mucha gente. Marinello, Mañach y yo estamos seguros. Ahora bien: si usted no tiene más que 20 años, oiga esto: las grandes vocaciones necesitan un largo ejercicio de austeridad para que pueda cuajar la obra plena. No sé por qué se me ocurre pensar que ya está usted dentro de ese ejercicio. Su prosa es un claro reposo de austeridades."

(Manuel Navarro Luna, carta de julio 20 de 1933, op.cit, pp. 15)


"Con motivo del centenario del natalicio de Lenin publica en la revista Casa de Las Américas, "Lenin y la cuestión colonial", que, en mi opinión, es el mejor de su ensayística política y está entre los antológicos del siglo XX cubano." (op.cit, p.176) "No es hiperbólico afirmar que en este volumen [se refiere al tomo III de Letra con filo] encuentran acogida los problemas ideológicos, humanísticos, culturales, de la sociedad cubana durante los últimos decenios. La brillantez analítica de Carlos Rafael, su cultura extraordinaria, su prosa reflexiva, limpia y bella, con la aguda aplicación del marxismo-leninismo a todas estas cuestiones, constituyen algunos de los méritos esenciales de este tercer y último tomo de Letra con filo."

(Salvador Bueno, Letra con filo, T.3, pp. 156)


"Razonar, ensayar, ocupar la tribuna y las páginas de polémica en revistas y periódicos, fue siempre para él -y lo ha dicho- imperativo de la época, deber cumplido, ansiedad por haberlo hecho bien pero no en un sentido artepurista o exquisito, sino de haberse hecho entender como exigía un auditorio ávido y necesitado, una circunstancia que no podía permitirse ambigüedades. En ese empeño aprendió la eficacia del adjetivo imprescindible, de la frase que no diera pie a equívocos poco recomendables. Armado eso sí, de una cultura que hoy nos pide que alcancemos, aprendió muy pronto que debía disponer de todo un mosaico de posibilidades expresivas y un atesorado conocimiento de diversas disciplinas."

(Reynaldo González, Carlos Rafael: ni en la noche ni en el día, pp. 133)


"Permítasenos antes de proceder a dar lectura a la Resolución Rectoral mediante la cual se hace efectiva la decisión de la Dirección de nuestra universidad en el señalado sentido, expresar en esta Aula Magna, tan vinculada al acontecer patrio, celosa depositaria de los restos de Félix Varela, el hombre que, como expresara nuestro Héroe Nacional, "fue el primer cubano que nos enseñó a pensar"; recinto en el cual pervive el eco de la palabra de fuego, revolucionaria, de Julio Antonio Mella, que el Título que se otorga en esta noche al compañero Carlos Rafael Rodríguez, alumno eminente en sus años mozos de esta universidad, y profesor brillante de siempre, no sólo es el reconocimiento explícito a su excepcional labor académica, a su infatigable desvelo por un mejor destino patrio, a su condición de luchador revolucionario, a sus aportes a la cultura nacional, a su dominio -internacionalmente reconocido-, de las ciencias del Marxismo-Leninismo y Económicas, a su condición de político y estadista eminente... y a tantos méritos más que harían interminable la relación; sino también el portador del respeto, cariño y admiración de los profesores, trabajadores, alumnos y de la Dirección de esta: su "Alma Mater"; y lo hacemos con la satisfacción de saber que, una vez más, adquiere realidad y profundo sentido el pensamiento martiano de que «Honrar, honra»."

(Fragmentos de las palabras de Fernando Rojas Ávalos, Rector de La Universidad de La Habana, en el acto de entrega a Carlos Rafael Rodríguez de la distinción de "Profesor de Mérito" y recogidas en La Universidad de La Habana al profesor de Mérito Carlos Rafael Rodríguez, pp. 3-4)


"La dirección universitaria ha podido contar con su eminente colaboración lo mismo en momentos críticos en que ha necesitado sus orientaciones y consejos, que en la celebración de memorables actos que él ha prestigiado con su presencia y su elocuente palabra. ¿Cómo no citar, por ejemplo, su luminosa conferencia "José Martí, contemporáneo y compañero", que pronuncia en enero de 1972 en el anfiteatro de la Facultad de Humanidades?, y, ¿cómo no recordar su medular discurso en la clausura de las actividades conmemorativas de los 250 años de nuestra Universidad de la Habana?. [...] En su extraordinario discurso, al recorrer la trayectoria de la Universidad desde su fundación hasta nuestros días, nos ofrece Carlos Rafael la historia de las ideas en la formación y desarrollo de la nación, en una lúcida síntesis que sólo puede hacer quien, como él, ha investigado, analizado exhaustivamente e interpretado el pasado en todos sus aspectos. Y si admirable es el discurso por su contenido, lo es igualmente por su forma, en la que el terso lenguaje característico del autor se combina con la sobria claridad de un estilo de propósito didáctico. [...] Debo confesar que al releer ahora, al cabo de cinco años, esta pieza oratoria magistral, me ha sucedido algo similar a lo que suele ocurrirnos en una segunda lectura de algunas obras maestras de la literatura: descubrir valores que no habíamos advertido antes, o que habíamos olvidado que existían en ellas. En este caso, he vislumbrado qué gran beneficio reportaría a nuestros estudiantes, tanto en su formación cultural y revolucionaria como en la toma de conciencia de sus responsabilidades académicas, el estudio del discurso que nos ocupa."

(Fragmentos de las palabras de la Dra. Vicentina Antuña en el acto de entrega a Carlos Rafael Rodríguez de la distinción de "Profesor de Mérito", en op. cit., pp. 7-20)

 

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Inicio Actualizado: 09/07/02