|
|
 |
TEATRO PARA NIÑOS
Cómo el trompo aprendió a bailar.
[...] ESPANTAPÁJAROS. (Cortante.) ¡No
me interesan los llorones! Allá tú y él. Yo miraré,
oiré, y me pondré furioso por que no me dejan dormir. (Se
sienta al borde de la litera. Las piernas colgando, los codos en las rodillas
y los puños bajo la barba.)
La Muñeca da la vuelta alrededor de la butaca persiguiendo al Trompo.
MUÑECA. Ven acá, gordiflón.
¡Ven para conocerte!
OSO. (Asomándose. Adormilado.) No me gustan
las visitas nocturnas. Ni las naranjitas agrias. Ni los despertadores.
Señor intruso, márchese de aquí. Necesitamos descansar.
ESPANTAPÁJAROS. (Secamente.)
¡Aprobado!
MUÑECA. (Firme.) ¡Suspenso! El intruso
se quedará porque para algo vino y por algo llora. (Por el Trompo.)
¿Cómo te llamas, quién eres, de dónde vienes,
qué cosa haces?
ESPANTAPÁJAROS. (Irónico.) ¿De
qué color son los caimitos morados?
Entra música de fondo a la pantomima del Trompo, que canta.
TROMPO. Señorita, me llamo Trompo, vengo
del campo. Quiero ser bailarín...
ESPANTAPÁJAROS. (La mano a la oreja.) ¿Cómo
dice...?
TROMPO. (Cantando.) Bailarín...
OSO. (Bostezando.) ¿Cómo dice...
? [...]
|
 |