Cartas para fundar una nación.
Jorge Sariol
Eduardo Torres Cuevas:
por el filo del cuchillo.
Revista Opus Habana
Seducido por Vueltabajo.
Zenia Regalado

Cartas para fundar una nación

Cuatro importantes textos del pensamiento social cubano fueron presentados en esta Feria del Libro: Dos siglos de pensamiento de liberación, de autores varios; Obispo De Espada, Papeles; José de la Luz y Caballero, Obras, y el Centón Epistolario de Domingo del Monte.

Gracias a la labor gestora de la Casa de Altos Estudios Don Fernando Ortiz, en su edición “Biblioteca clásicos cubanos”, los textos recogen el origen y los diversos estadios del acontecer humanístico de varias generaciones de cubanos.

A todas luces el libro Centón Epistolario de Domingo del Monte, volumen II -en cuatro tomos- resultará un texto que estará en un lugar accesible en  las bibliotecas personales de muchos interesados en el pensamiento cubano.

Estructurado a partir de los tomos III y IV del original manuscrito, reúne las cartas que, entre 1836 y 1840, recibiera el destacado intelectual cubano, en momentos en que mejor se desarrollaban sus famosas tertulias.

El doctor Eduardo Torres Cuevas, director de la Casa de Altos Estudios, considera  el Centón Epistolario de Domingo del Monte como el resultado de un esfuerzo por dar todas la claves posibles para los nuevos tiempos,  “porque Cuba es un país que se ha hecho a sí mismo y solo el desarrollo de las ideas nos dará el triunfo”.

En la historia del pensamiento social cubano no faltan textos de trascendencia. ¿Dónde radica la grandeza del Centón Epistolario?

Es el único documento que resume las opiniones de toda la gente que tuvo que ver con la ciencia, la cultura, la  literatura -y las discusiones sobre ella-, en un momento en que se está pensando cómo hacer una identidad propia.

Lo trascendente es que, con conciencia, todos ellos sabían que estaban construyendo un país nuevo, y estaban construyendo una cultura nueva, una ciencia.

Todo esto eran los matices que después heredarían Caballero, Mendive, Martí, Varona -ellos se consideraban herederos de esa cultura que nace desde allí-, y el Centón .. . tiene ese mérito extraordinario.

 Y no es un punto de vista, son muchos, donde se está debatiendo candentemente las distintas orientaciones.

¿Cuáles son a su juicio las cartas más notables?

Todas. Sin discusión. Ahí están cartas de Félix Varela, José María Heredia, José Antonio Saco, José de la Luz y Caballero, Felipe Poey, Tomás Romay…

Pero pudiera significar que no están ausentes ninguno de los hombres importantes de la cultura cubana de la época. Y hay un detalle que para mí resulta revelador: los nombres no conocidos de personas que eran verdaderamente brillantes en su especialidad.

Hay muchas personalidades que no pasaron a la historia porque no tuvieron obras tan trascendentes como las otras, y sin embargo, en las tertulias, en los comentarios, en las cartas, estaban al mismo nivel.

Al parecer, el Centón...  resulta casi el libro de los libros, en una  época fundacional…

Yo te diría que, sin duda, es el más trascendente para nosotros. Es el que pensamos que va a contribuir a que más  jóvenes intelectuales  de hoy aprecien en una edición corregida y aumentada todo el pensamiento cubano de aquellos tiempos -y te estoy hablando de que el último Centón se publicó en 1957, en una escasa edición.

Y será la primera vez que una generación tendrá los criterios íntimos -porque no es el criterio que se escribe para publicar, sino el que se está debatiendo entre amigos- de los fundadores de la cultura cubana.

Tomado de La Jiribilla