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Agradece vivamente al gran poeta cubano Emilio Ballagas su
Elegía sin nombre, trenza
de mar, cielo, ideal y ensueño. Expresión nueva, en el milenario
motivo de la ensoñación inasible y eterna. Hermosísima. Reciba
mi fraterno saludo, mi admiración creciente, mi mano en su
mano, sello de amistad fidelísima a quien merece tanto cariño
de los que le deben tanta belleza. Montevideo, agosto, 1937.
Créame, Ballagas, que ese poema suyo "Elegía
a María Belén Chacón" me ha impresionado vivamente. Fino,
profundo y musical, me da una clara idea de la agilidad de
su talento y de la aristocracia de su sensibilidad.
Es Ud. sin duda (me confirmo en la idea de 1936) el poeta
de esa poesía íntimamente humana que va y viene de sus principios
a sus fines por lo hondo del hombre, del hombre mismo, preso
de tiempo y espacio; poesía siempre de su propia época; sin
la ampulosidad ni el abandono que desfiguran y menguan en
otros su mayor belleza. Por ello lo felicito, lo quiero y
le doy las gracias.
Ahora, antes de sentarme a escribirle, he leído esa Elegía
sin nombre, un suspiro encendido toda ella, colmada de
versos definitivos.
Querido Emilio: Recibí tu hermoso poema "Nocturno
y elegía", en el que la edición, impecable, hace
más vivo el placer de la lectura. El tono romántico, tan punzante,
está diciendo a todos como, a veces, el camino más lento y
difícil, el de la autenticidad, es el único.
La obra de Emilio Ballagas resume a su modo, en el microcosmo
de su peculiar experiencia humana, el proceso de nuestra poesía
desde los orígenes a Martí [...] Su acento, además, blando
e inasible, diríase demasiado exangüe para acuñar un estilo
original. Y sin embargo lo tuvo en alto grado. Él es el misterioso
poeta débil de su generación; el que se funda en lo imponderable
de la voz; el que, cediendo siempre, emerge al cabo indefenso,
pero intacto y distinto, con su silenciosa palabra soplada...
Gracias, mi admirado Emilio Ballagas, por los poemas de Sabor
eterno. Siempre lo he seguido con devota atención.
Pertenece a la historia de la poesía cubana Emilio Ballagas,
y son muchas las páginas de ésta que se escribirán bajo su
nombre, si se quiere escribirla con justicia y verdad. El
sentimiento de lirismo expresado modernamente [...] tuvo en
Emilio Ballagas uno de sus grandes cultores.
Jamás poeta tan genuinamente aristocrático por naturaleza,
gozó de tal arraigo democrático; jamás poesía tan etérea pudo
hacerse eco de todas las voces, hueco en todas las almas.
[...] Esa obra maestra de la lengua castellana, esa gema de
antología que él llamó "De otro modo",
es ya de todos los modos, de todas las inquietudes, de todos
los sueños. Nunca pude explicarme cómo un poema tan misterioso
-rondando ya los linderos de lo metafísico, de lo esotérico-
pudiera prender de esa manera en la multitud. Sólo un previo
discernimiento de la otra Gracia explicaría tal milagro.
Los caminos de Dios hacia el hombre los esperó profundizando
su palabra. Vio fluir la ternura de lo divino como una sangre,
como una sangre que levantará las raíces y los ramajes del
árbol que le dará sombra a la interrogante y perdurable gracia
de su poesía, más allá de la sombría morada del fuego y del
vacío.
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