|
¡Que me cierren los ojos con uvas!
(Diáfana, honda plenitud de curvas.)
Que me envuelva un incendio de manzanas
y un claro rumor de dátil y azúcar!
Que me envuelvan -presagio de pulpa-
en ciruelas de tacto perfumado...
Inundadme
en pleamar de pétalos y trinos.
Que me ciñan -¡ceñidme!- de eclípticas
azules.
Júbilo y fuga (1931)
|