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Estrella Rey Betancourt nació en la ciudad de La Habana,
el 30 de noviembre de 1921. Sus raíces se nutren con los hombres
que marcharon a la manigua en la última mitad del siglo XIX
para conquistar la independencia de Cuba, en las provincias
de Camagüey y Matanzas. Siguiendo esa formación familiar,
ella se incorporó a la lucha contra la dictadura de Fulgencio
Batista cuando era profesora del Instituto de Segunda Enseñanza
de Marianao. Corresponde su personalidad a los principios
que vio en su hogar: honestidad y justicia en primer lugar.
Sus padres siempre estuvieron atentos al desarrollo cultural
de sus hijos. Confiesa la doctora Rey que en la adolescencia
y en la juventud repasó la mayor parte de las obras de cultura
general que ha leído. Es entonces cuando vienen a su recuerdo
las agradables e interesantes tertulias que organizaba su
tío, a las cuales llamaba "El Areópago", en la finca
La Cumbre, en Matanzas. Allí conoció a importantes figuras
de la vida cultural. No obstante la diferencia de edades,
la joven Estrella supo aprovechar aquella oportunidad envidiable;
situación que se repite a lo largo de su vida. Incluye en
ese privilegio a jóvenes profesionales que se distinguen por
los resultados obtenidos en su labor. Considera que su vida
está enmarcada en hogares donde siempre ha prevalecido el
amor y la disciplina.
En la Universidad de La Habana estudió
la carrera de Filosofía y Letras, graduándose en l944.
Continuó su superación en cursos de posgrados no sólo en Cuba,
sino también en México. Se inclinó hacia la Historia como
especialidad.
Comienza su trayectoria laboral en el Instituto de Segunda
Enseñanza de Marianao (1944-1960), como profesora en la especialidad
de Prehistoria e Historia Antigua. Después trabajó
de Inspectora Nacional de Historia y más tarde fue Directora
Nacional de Planeamiento e Inspección Técnica del Ministerio
de Educación en la Enseñanza Secundaria y Tecnológica. Por
su alta capacidad docente compaginó esta actividad con la
de Jefa del Área de Ciencias Sociales para la Formación de
Profesores del Plan de Becas (1961), donde tuvo la colaboración
de otros educadores. De esta etapa data la edición de un libro
pionero de la historiografía revolucionaria cubana titulado
Trabajo y Lucha con el doctor Lionel
Martín.
Se desempeñó como profesora titular de Prehistoria
e Historia Antigua en la Universidad de La Habana en la Escuela
de Historia de la Facultad de Humanidades, y en el Instituto
Superior Pedagógico Enrique José Varona (1963-1980). Posteriormente
fue profesora de Cursos y Estudios de Posgrado sobre: Metodología
de la Investigación, Arqueología, Etnología, Antropología
e Historia Temprana de Cuba y de América; y la investigación
científica en la Academia de Ciencias.
En 1967 se graduó de arqueóloga;
completó su formación especializada en Cuba, México, España
y la Unión Soviética, obteniendo el Máster en Arqueología
en 1969. En 1976 se le otorga la condición de Académica Titular,
y posteriormente Académica de Mérito.
En 1977 obtuvo en la Unión Soviética la candidatura al doctorado
con el tema: «Génesis del colonialismo español en Cuba». El
tribunal dispuso que por tratarse de una investigación que
sobrepasaba los requerimientos para el grado a que se aspiraba,
este le servía para el Doctorado en Ciencias,
el cual defendió en 1978. Ha dedicado más de cincuenta
años a la docencia e investigación. A través de su vida se
ha destacado en la formación de nuevos especialistas. Tiene
realizadas más de cincuenta investigaciones relacionadas con
Cuba, Grecia, América Latina, Las Antillas, Asia y África.
Tutora y consultante de máster y doctorado en Ciencias
Históricas. Profesora Emérito del Instituto Superior
Pedagógico de La Habana.
En todo su empeño profesional contó siempre con el apoyo
del compañero escogido para constituir un hogar, el doctor
Julio de Juan, a quien ella califica
de hombre excepcional, comprensivo y respetuoso. La unión
duró cuarenta y dos años, debido a su fallecimiento en 1991.
Sin embargo, la doctora Estrella Rey no se siente sola, cuenta
con sus amistades y sus colegas; disfruta sentirse útil y
estar enfrascada en sus investigaciones algunas pendientes
solo de redacción, las cuales aspira a concluir.
Como profesora su metodología estuvo definida entre otros
aspectos a despertar el interés de sus alumnos, conocedora
de las peculiaridades del carácter de los jóvenes. Les motivaba
con personajes caracterizados por su valentía. Le gusta la
juventud y se siente bien entre ellos. Les recomienda que
sean fieles a sus principios; amen el trabajo como parte principal
de la vida y puedan descubrir el bienestar que produce. Piensa
que la vida se va volando por lo cual no podemos perder el
tiempo. Ello no significa dejar de pasear y divertirse, pero
cada cosa en su momento. Es necesario estar preparados, estudiar
bien para obtener buenos resultados. Un científico no puede
dejar de estudiar.
Le gusta ver un buen programa de televisión. Disfruta la
narrativa latinoamericana, la poesía cubana y un buen libro
científico. Asiste al cine si se trata de una película
de arte, al teatro, al ballet, a la ópera, y a la Sinfónica;
considera que los conciertos le hacen sentirse bien sobre
todo si son para piano, violín y oboe, sus instrumentos predilectos.
Le agradan los boleros, y sus intérpretes preferidos son:
Benny Moré, Bola de Nieve, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés,
Amaury Pérez y Miriam Ramos. No le gusta la música estridente
ni las letras que tienen doble sentido, y no se trata de puritanismo.
De los deportes, recuerda que practicó baloncesto
y atletismo, en especial salto largo. No le agradan los que
se corresponden con agresiones como el boxeo; por supuesto,
le encanta el deporte nacional: la pelota.
Acerca del Premio Nacional de Ciencias Sociales, la doctora
Rey dice: «En ocasiones como esta, en que se otorga un premio
con el que se reconoce la obra de un autor, realizada durante
toda su vida, es preciso agradecer las muchas y variadas contribuciones
que han hecho instituciones y personas a la obra que se premia.
Eso se dificulta aún más cuando la vida laboral que se analiza
no es precisamente corta».
Reflexiona que significa una gran responsabilidad ser uno
de los diez académicos de mérito de la Academia de Ciencias
y al mismo tiempo un gran honor. Son las valoraciones de quien
afirma que el trabajo le llena la vida y no le deja tiempo
para pensar en otras cuestiones. De su vida personal se siente
satisfecha, sin embargo en lo profesional lo estará cuando
haya finalizado sus trabajos que han ido quedando pospuestos
por tareas laborales.
Sus publicaciones han sido traducidas al inglés, alemán,
checo, ruso, polaco, rumano, chino y mongol las cuales sobrepasan
la cifra de cuarenta, entre monografías, ensayos, artículos
y libros.
Pertenece al Consejo Permanente de la Unión Internacional
de Ciencias Prehistóricas y Protohistóricas de la UNESCO,
a la Asociación de Historiadores Latinoamericanos y del Caribe,
y a la Unión de Escritores y Artistas de Cuba. Asimismo, es
Miembro de Honor del Tribunal Permanente de Historia para
la defensa de grados científicos (Dr. y Dr. en Ciencias) y
del Comité de Científicos por la Paz del Movimiento Cubano
por la Paz y la Soberanía de los Pueblos.
Su nombre figura entre los miembros de honor de la Sociedad
Económica de Amigos del País. Ha representado a Cuba en eventos
internacionales. Doctora en Ciencias (Dr. I. y Dr. II); Profesora
Emérito; Académica Emérito; integra los Consejos
Científicos de varias instituciones; Visiting Schcolar de
la Universidad de Texas; Premio Nacional de Ciencias Sociales
1996. Ha sido distinguida con veinte condecoraciones,
de ellas diez de carácter científico y docente, la más relevante
la Orden Carlos J. Finlay.
Su libro más divulgado es Prehistoria
de Cuba que escribió con el destacado arqueólogo
cubano Ernesto Tabío; esta obra ha merecido cuatro ediciones
hasta el presente.
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