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REGRESO A CubaLiteraria
  Eso de la «época diabólica» de Buñuel es bien cierto, por desgracia, aunque si miramos al pasado son muy pocas las «épocas angélicas». Pero en contra de ello está el poeta que vivito y coleando tiene el don de entrar en su soledad, sin que por ello, por esa soledad, no deje de participar de «diabolismo» de su tiempo y esperar, contra viento y marea, que la humanidad decida atreverse a ser buena

 

SEMBLANZAS

Virgilio Piñera
Alfonso Reyes
Juan Ramón Jiménez
Andrés Iduarte

Cintio Vitier
Gastón Baquero
Uva de Aragón

LA GRACIA
  Para Eugenio Florit

¿Qué curva suspendida de los cielos
-- órbita, espejo, gozo de cristales --
se abate aquí en mi frente con un vuelo
de encendidas estrellas musicales?
¿Qué sustancia evadida de la tierra
viene en ángel, en luz, en hermosura,
en escala perfecta de locura
a darme la canción, el verso, el viento?
A darme, sí, la gracia en fina herida:
hilo sutil de miel que pone gusto
de cosa sideral a mi desvelo.
Por fijos ojos de dibujo adusto
asta de luz, serena al desconsuelo
que mana de la fuente de la vida.
    Virgilio Piñera, 1939.

A EUGENIO FLORIT
   

Florit, la primavera se desborda
y vuelca Flora el azafate henchido,
y la naturaleza en cada nido
lanza un temblor y hace la vista gorda,
¿Qué pasa entonces, cuando el viento asorda
y el campo es todo asombro y todo ruido,
y aun el más recatado y retraído
toma el alma y la echa por la borda?
¿Qué arcaico rito o gresca dionisíaca,
que endiablada, o mejor, paradisiaca
celebración de las celebraciones?
Es que el poeta cumple el mandamiento:
hacer razones con el sentimiento
y dar en sentimiento las razones.

    Alfonso Reyes, 1956.
      «Disminuido tras sus lentas gafas grandes que le adolecen la barbilla, Eugenio Florit me mira con una fina mirada mate de triste sonriencia. Su sonriente tristeza latina, clásica y futura, lejanísima hacia siempre, es como un efluvio discreto, sustancia de hombre escogido ... Por donde Eugenio Florit venga a vaya, anda por una senda apartada de estatuas y lirios. Exquisito de nacimiento, gris sencillo por suerte Para él, estar en la estirpe de la inmanente aristocracia poética y humana: el noble instinto, la buena conciencia ...Eugenio Florit, esbelto tallo universal español en Cuba. Pule su vida y su obra como una ágata serena. ... Lengua de Pentecostés, espíritu de fuego blanco del alba y la tarde... Bella fórmula difícil que une al hombre, sin salirlo de su especie, con el rayo de luz, el surtidor y el cisne... Si, Eugenio Florit, poeta aparte, «lento en la sombra»: cantas para dentro y para arriba...»  
    Juan Ramón Jiménez, 1939.
      «...Hondo y elevado, nunca superficial ni terrestre, es este poeta de cuerpo pequeñito y armonioso, de rostro melancólico sin amargura, de placidez y serenidad. La mirada chispeante, cuando quiere, la vivaz conversación, son de Cuba; y el poderoso y largo mostacho sobre la bien timbrada voz traen el fuerte recuerdo de sus orígenes españoles. También sus ces y zetas, pero más dulces, pasadas por almíbares tropicales; y la inflexión que termina, muy a menudo con, con dejos antillanos (...) Este ser y esta manera de ser quedan fuera de las demarcaciones provincianas, porque han subido ya, constante y cadenciosamente, a las esferas celestes. Navegaba desde muy joven, hacia la soledad; en ella vive, siempre; pero trémulo...»  
    Andrés Iduarte, 1956
      «Su criollismo verdadeño, de suave prosapia cubana, con el fondo sobrio de la castellanía paterna, se ha espiritualizado en las soledades de ese destierro voluntario. Ya no tiene la plétora, el jugo, el ardimiento a que nos había acostumbrado. En cambio nos regala esos silenciosos poemas contemplativos -El alto gris, Seguro pensamiento, El nombre, ...Que estás en los cielos- que ya habían empezado inolvidablemente con Momento de cielo en Cuatro poemas.»  
    Cintio Vitier, 1958.
      «Hombre del trópico ¿lento? Sí, porque no hay tal ley de «hombre del trópico»y «hombre de la nieve»; hay hombre basta, hay poeta sin más. Florit, lo dijo algún tonto, «no suena a cubano». Porque no ven la maraquita, ni oyen debajo la bongosada, no pueden identificar a un poeta como este. Escribe un poema de la estatura y la diamantidad de «Martirio de San Sebastián», y se dicen: ¿de dónde ha salido este, dónde escribió un poema así?, ¿Venecia, Elsinor, Perugia, Toledo? Porque se sigue sin reconocer lo universalizador de la poesía que todo lo mundializa, lo desarrincona, lo convierte en mundo, como es del mundo el aire y es la música.»  
    Gastón Baquero, 1993.
      «Eugenio Florit era pequeño de estatura y grande de alma. Viejo siempre desde niño. Niño siempre hasta la muerte. Hombre solo, se tenía la paz bien sabida. Pero era una paz inquieta. Y una soledad poblada de afectos. Era sabio e ingenuo. Sus temas: los trascendentes, la muerte, el tiempo, la soledad, la poesía, Dios, los sueños. Sus temas: lo pequeño, lo cotidiano, una paloma, una vicaria que le salta entre las piedras, la gente de prisa bajo paraguas, un balcón abierto. Su tono: siempre menor. Su signo: la ternura. Su acento: el de España. Y de España, el recuerdo de un niño que dejó atrás un pueblo, la bicicleta, el maestro y la noviecita primera. Su corazón: dulce como las guayabas de la Cuba en su centro. Su escenario: la academia norteamericana. Su mundo: el de su alcoba poblada de libros y recuerdos. Su mundo: el mundo. Tanto viaje prendido a la retina. Tanto polvo sobre sus pies de caminante. Su Patria: la poesía. Su horizonte: el mar, siempre el mar, y más allá, la eternidad.»  
    Uva de Aragón, 1999.
 
Redacción Editorial: Marién Prieto Diseño Web: Roger Sospedra Créditos...