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CASA DEL TIEMPO
Palmar que desando a ver,
sus tablas son viejas conmigo:
cabaña de hojas de la noche,
de su blando vientre he salido
que me vistió con vegetales:
no quiero ya su femenino
hueco viniéndose en palomas,
agua de imágenes, y estoy sufrido
de que su voz muerda mi espalda,
de que me brinde en su hoja a un niño
entre cordones, platos de agua,
el árbol en aguas dormido
considerando piel al tiempo
y meditando ojos caídos
y que ha pasado a espacios frescos
la soledad de que agonizo:
huyo la noche de la boca
del manso espejo detenido,
miedo a que su impaciente luz
pegue en la boca su vacío
renuente gusto a muerte: sus
astutos ojos elegidos:
noche que llama con mi ser;
y el tiempo en tablas sigue liso,
contados árboles en su sitio
ya con sombrero de cocuyos,
festejo de ángeles su anillo a
la imagen, nacimiento de hijo.
(De Por nefas,
1966.)
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