 |
2
Yo,
que anduve en el mundo
solo, perdido,
buscando a tientas en los cuerpos
espíritu;
que por el humo supe
que estaba vivo;
en la noche que somos,
de todo sueño caídos,
en este hueco oscuro
de aparecidos,
mundo que continúa
dentro escondido, me pregunto qué máscara
usarás, hijo mío,
cómo será tu soledad,
qué espejo el escogido,
y qué tiempo tu ahogo
o tu respiro,
en qué absoluto sueño
tus ojos fijos,
de qué
locura víctima,
a qué muerte nacido.
(De
Bodas, 1989.)
|