PREMIO NACIONAL DE LITERATURA
REGRESO A CubaLiteraria
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II PARTE

Con esos tres ingredientes (el concepto desnudo, la imagen fiel a la realidad y la imagen creativa) sabiamente dosificados, Oraá construye un libro [se refiera a Ciudad ciudad] cuyo equilibrio es patente. Cada poema parece largamente meditado y, sin embargo, es producto de la forma espontánea de crear del autor. Hay en Oraá algo de inocencia, por la candorosa frecuencia de imágenes queridas [...] y por la visible espontaneidad de su escritura, que rehúye la elaboración alquímica, el recalentado. No obstante, cada imagen, hasta la más oníricamente libre, está en concordancia apropiada con el deseo expresivo, con el momento que desarrolla cada poema. La abundancia de imágenes que se ubican dentro de un sistema axiológico, según su valor positivo o negativo, crea una rica atmósfera emocional: nada más alejado de la aridez expresiva que este libro.

Raúl Hernández Novás: "Ciudad ciudad", en Unión,
n. 1, pp. 200-205, La Habana, 1980.

 

«Pero he aquí que por demasía de mi parte me demoro y dilato, cuando queda prácticamente todo por decir acerca de este libro [se refiere a Con figura de gente y en uso de razón]. Del mismo modo que he rozado harto al pasar los dos libros anteriores de Oraá, significativamente titulados Es necesario y Por nefas. Sin embargo, vistos ellos desde la altura de Con figura de gente y en uso de razón, se muestran como etapas de una voz poética cuya fuerza no es la condición proteica, sino la avidez unitiva que crece definiendo y definiéndose desde un centro, el de la persona del poeta -o el del personaje de su creación que antes he aventurado, y que ahora caigo en que era reflejo de aquel «ese que hayamos querido ser» por el cual, según Unamuno, seremos juzgados.

[...]

Con el último libro de Francisco de Oraá, poeta de veras, se ve que los dos anteriores eran necesarios; se precisa el perfil de su personaje relator, al que de antiguo, como al de Vallejo, «le pegaban todos sin que él les haga nada», lo golpeaban por nefas; se sabe de una elaboración secreta, natural, refinadora, se sabe de sus tempranas raíces en el idioma, obra secular de tantos, inmejorable compañía para este solitario.»

Octavio Smith: "Confesiones a propósito de
una poesía de confesiones"
[Acerca de Con figura de gente y en uso de razón],
en Revista de la Biblioteca Nacional José Martí,
3ª. época, v. XII, n. 3, pp. 117-127,
La Habana, septiembre-diciembre 1970.

 

«Dicho en otras palabras: el autor del poemario Ciudad ciudad no logra hallar el amparo que Fayad Jamís tiene en el plano material y Eliseo Diego en el plano espiritual. Mientras Fayad Jamís es el movimiento y Eliseo Diego es el silencio, Francisco de Oraá es la bifurcación humana entre el movimiento y el silencio. Su poesía es una fluctuación permanente, cargada de tensiones interiores, entre lo terreno y lo imaginativo, entre lo colectivo y lo individual, entre el vivir y el morir. De vez en cuando esto no excluye —a semejanza de Diego— el sentimiento del absurdo y —aproximándose a Fernández Retamar— la ironía fugaz sobre sí mismo.[...]

[...]
La búsqueda del sentido de la vida ha llevado a Francisco de Oraá en su obra más reciente a una afirmación más abierta de la realidad. Pero la afirmación, según la entiende el poeta cubano, no sería honesta, sino superficial, si pasase ajena al dolor, a la conciencia del lado más oscuro de la vida.»

Juri Talvet: "Cuatro dimensiones
en la poesía cubana después de la Revolución"
[Acerca de Fayad Jamís, Eliseo Diego, Roberto Fernández
Retamar y Francisco de Oraá], en La Gaceta de Cuba,
pp. 22-24, La Habana, octubre 1988.

 

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Redacción Editorial: Enrique Saínz Corrección Editorial: Nora Lelyen Diseño Web: Yalier Pérez