BIBLIOGRAFIA
 

Nicola Bottiglieri: 

Constituye Sab un personaje modélico: la cifra y suma del perfecto amante según los valores del Romanticismo ... el decidido feminismo militante de la Avellaneda le ha inducido a crear un personaje literario que es la concretización de un mito y de un desideratum epocal ... . El personaje de color queda reducido por la Avellaneda a simple artificio: mecanismo encargado de impulsar la acción novelesca; ser absolutamente falso y convencional, especie engañosamente única, pero que en el fondo es tópica y genérica.

 

José María Chacón y Calvo:

Es menester que se diga de una vez y con voz alta: la verdadera Avellaneda, la Avellaneda de la posteridad, está reducida a una corta serie de composiciones...

 

Max Henríquez Ureña:

La novela de la Avellaneda [Sab] es, por su contenido, antiesclavista, aunque el propósito que la animó a escribirla no fuera el de librar una campaña abolicionista, sino el de dar vida, en una narración sentimental, a cuadros y escenas basados en los recuerdos de su Camagüey natal.

 

José Martí:

No hay mujer en Gertrudis Gómez de Avellaneda: todo anunciaba en ella un ánimo potente y viril; era su cuerpo alto y robusto, como su poesía ruda y enérgica; no tenían las ternuras miradas para sus ojos, llenos siempre de extraño fulgor y de dominio: era algo así como una nube amenazante. ... . Más: la Avellaneda no sintió el dolor humano: era más alta y más fuerte que él; su pesar era una roca...

 

Marcelino Menéndez y Pelayo:

Lo femenino eterno es lo que ella ha expresado, y es lo característico de su arte, y lo que la hace inmortal, no sólo en la poesía lírica española, sino en la de cualquier otro país y tiempo, es la expresión, ya indómita y soberbia, ya mansa y resignada, ya ardiente e impetuosa, ya mística y profunda de todos los anhelos, tristezas, pasiones, desencantos, tormentas y naufragios del alma femenina.

 

Aurelio Mitjans:

Lo que primero se nota en los versos de la Avellaneda es su dominio admirable de la elocución poética: su frase limpia, llena, clara, vibrante y armoniosa ... revela una poderosa y secreta fuerza creadora...

 

José Antonio Portuondo:

...porque la Avellaneda es parte riquísima de nuestra herencia cultural, su obra es orgullo nuestro, ejemplo para nuestros escritores contemporáneos, de rigor en el tratamiento de la poesía lírica, del drama, de la novela, de la leyenda (...). Es un ejemplo extraordinario de escritora, y solamente su afán de no comprometerse la colocó en una situación de la que ahora debemos rescatarla. Hagámoslo así, porque la Avellaneda es nuestra, es cubana, y es grande entre los grandes escritores de la humanidad.

 

Enrique José Varona:

Le oiréis cantar... la revolución de los imperios, el triunfo del cristianismo, las fuerzas prepotentes y misteriosas de la naturaleza... Nada le mueve, sino lo que sobresale, lo que impone.

 

Cintio Vitier:

... en el manejo del idioma y la vastedad de los lienzos dramáticos señorea sobre sus contemporáneos. No seremos nosotros quienes le escatimemos su lugar a la Avellaneda. Precisamente eso, lugar, espacio, ámbito, es lo que nunca se le podrá negar. Pero desde el punto de vista en que estamos situados [Lo cubano en la poesía], persiguiendo la iluminación progresiva de lo cubano en nuestra lírica, decrece notablemente su interés y su importancia, sin perjuicio del valor absoluto de su poesía, que no pretendemos fijar aquí. ... Muy criolla fue, sin duda. No obstante su tendencia a la oquedad formal y su malhadado virtuosismo métrico, sentimos en ella (y más aún que en sus versos en la electricidad humana que los rodea) una pasión, un fuego, un arranque vital que ninguna poetisa española ha tenido, y que anuncian las voces femeninas americanas de nuestros tiempos. Ella es ya, completa, el tipo de la mujer americana...

 

 

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Redacción editorial: Mercedes Melo/ Diseño: Edgar Sánchez/ Edición web: Ruth Lelyen
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