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El enseñar, el educar siempre me acompañan.
En verdad, esa ha sido la metodología
que he tenido siempre. Nunca he podido soportar las mentiras
en Historia y mi esfuerzo fundamental en este aspecto es poner
las cosas en su lugar, jamás decir mentiras. Por ejemplo...
la lucha que he tenido porque no se diga Grito de Yara al
"10 de Octubre", ni Grito de Baire al "24 de
Febrero". Si tenemos dos fechas tan lindas como esas,
¿por qué particularizarlas con nombres erróneos?
Enseñar e investigar creo que es lo mejor
que pude haber hecho, y a ello dediqué mis esfuerzos, no me
imagino en otros desempeños.
Así tengo la satisfacción que a donde
quiera que voy encuentro a mis alumnos, y me dicen con cariño
«Doctora, yo fui su alumno». Uno se siente muy
bien, muy feliz, se da cuenta de que su labor no fue en vano,
no ha labrado en la arena, sino en surco fecundo donde ha
dejado su huella.
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