Jaime Sarusky (La Habana, 1931)
 
En 1957 seguí de cerca la promoción y presentación que se hizo en París de El acoso (Chasse a l’homme) que publicara la editorial Gallimard en su colección La Croix du Sud. Ya le habían publicado el año anterior, en la misma colección, Los pasos perdidos (Le partage des eaux). Indudablemente, ambas novelas lo consagraron en Francia, en otros países de Europa y en los Estados Unidos, mucho antes del llamado boom. Diría que desde entonces soy un fiel lector y admirador del Carpentier novelista, el ensayista y el periodista. He leído y he vuelto a leer algunas de sus obras, empezando por El reino de este mundo.
En 1959 volvimos a conversar en La Habana cuando organizó una muy sonada Feria del Libro Popular que publicó diez títulos de obras de escritores cubanos a precios muy accesibles para el gran público. En la esquina de la tienda El Encanto, en Galiano y San Rafael, la gente se apiñaba para adquirir la colección. Posteriormente aparecería una nueva colección de otros diez autores de la Isla.
A Carpentier le debemos que haya sido el primero en revelar y teorizar acerca de una visión tan fabulosa como moderna de la América Latina. Pero también fue un adelantado en la extraordinaria diversidad en los temas y en los estilos de sus novelas, sin olvidar que son ejemplares sus crónicas periodísticas, tan precisas y transparentes, a pesar de su indiscutible erudición en distintos campos del conocimiento.
Alejo también nos ha mostrado que cada escritor tiene su propio ritmo, su aliento muy personal, aunque se proyecte en cada obra con el espíritu y la escritura que cada una le impone y reclama del creador. Ése es uno de sus legados, tan útil y práctico y tan universal.