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(...)La
ancha voz herediana es la infancia de nuestra
poesía; como toda infancia, con un vago
sentido de su personalidad en potencia, pero,
-sensible o insensiblemente- con su libre albedrío
sujeto al los complejos hilos del tutorado.
(...)
En el alba de la cultura cubana -es decir, de
la nacionalidad cubana- José María
Heredia encarna el derecho del nativo -dueño
de la tierra y la riqueza criollas, pero no de
su arbitrio -, a decir su propio canto con énfasis
de independencia, derivación del derecho
que comenzaba a reconocerse la clase poseedora
cubana de autodeterminar su destino político.
(...)
Todo Heredia -por su vida y por su obra -, es
una pura estampa romántica, en lo que representó
el Romanticismo como expresión de una nueva
conducta humana ante la vida, y en lo que tuvo
de contradictorio, es decir, de positivo y negativo,
en sus manifestaciones generales.
(...)
Analícese la vida
y la obra heredianas y se les encontrará
transidas de puro romanticismo. ese inagotable
"frenesí de libertad", ese vehemente
despertar humano ante el espectáculo de
la Naturaleza y de la Vida, ese culto fervoroso
a la pasión y al sentimiento del hombre,
y ese dolor sin márgenes que Martí
llamaría muchos años después
"dolor de patria""- es decir, dolor
del pueblo oprimido -, exhalan constantemente
en la poesía de Heredia su irrefrenable
hálito romántico...
(...)
Cabe, pues, sintetizar la dimensión escolástica
de su vida y de su obra, en la periferia histórica
de Cuba, de esta forma: su diapasón -su
tono-, predominantemente es españolidad
estrecha, de feudalismo colonial, es decir, neo-
clasicista; pero su pasión, que es médula
de su humanidad y su poesía -es de abierta
cubanidad, de liberación humana, es decir,
romántica.
(...)
...la circunstancia de haber sido en Cuba donde
Heredia despertó a las sensaciones del
amor, después de una niñez casi
nómada poblada de paisajes distintos y
disímiles impresiones, fue estímulo
decisivo para moldear su emoción patriótica,
su sentido de la tierra natal. Este impulso afectivo
le asoció a los factores físicos
del país, y estos, a su vez, le acercaron
a los espirituales, para establecer la perfecta
armonía de su nacionalidad.
(...)
En la ruta forzosa del destierro -por la que desemboca
lo más significativo del pensamiento libre
de Cuba - culminaría la vida y la obra
de nuestro primer poeta. Pero hay detalles en
su obra que no pueden pasar inadvertidos: sus
poesías específicamente revolucionarias,
en relación con su patria, se producen
en el breve lapso que transcurre entre su llegada
a Boston (diciembre de 1823) y su arribo a las
costas de México (septiembre de 1825);
después, confundido en la turbulenta vida
política mexicana de aquellos años,
su labor literaria y sus actividades todas se
consagran a aquella patria adoptiva y a sus libertades
democráticas, tantas veces holladas...
Tomado de
José María Heredia
Poesías Completas
Homenaje de la Ciudad de La Habana en el Centenario
de la muerte de Heredia
Vol. I
Municipio de La Habana.
Colección dirigid por Emilio Roig de Leuchenring
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