Julio Antonio Mella y los fundamentos
del
marxismo en Cuba 2
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Felipe
Pérez Cruz
Investigador
del Centro de Estudios de América.
Tomado
de Contracorriente,
La Habana, enero- marzo, 1997,
Año
3, no. 7, pags 27-55.
Su
opinión al autor
El recorrido político
ideológico de Julio Antonio
Mella desde las posiciones del
romanticismo antimperialista
hasta las de serio y persistente
luchador comunista, su paso
por el liderazgo del movimiento
estudiantil, la reforma universitaria,
el aula de la Universidad Popular
“José Martí”,
el sindicato, la huelga, las
fábricas y minas, la
tribuna internacional, el periodismo
revolucionario y la conspiración
y organización de la
guerra necesaria; está
muy lejos del hecho casual,
de la espontaneidad
Por el contrario es el fruto
de la militancia consciente
en el Partido Comunista, de
su vinculación estrecha
con las masas, con la clase
obrera. Será la resultante
de una singular personalidad
que crece y se proyecta con
la tenacidad, la abnegación,
la ampliación y la profundización
continuada de la acción
consciente y organizada de la
vanguardia en que milita y de
las masas con las que se funde.
“Vivimos una hora interesantísima
en la historia de la humanidad
-anuncia en el segundo número
de la revista Juventud (noviembre-diciembre
de 1923)-, hay una completa
renovación de valores...
la historia espera nuevos Mirabeau,
nuevos Dantón, nuevos
Martí, nuevos Bolívar
que realicen nuevos ideales
ya pensados y resueltos en las
conciencias humanas por los
precursores de la nueva era.
Mella como discípulo
de Martí sitúa
el problema desde su más
universal dimensión hasta
lo particular latinoamericano.
Comprende con sólo veintiún
años el extraordinario
paso dado por el hombre en el
camino de su liberación
con el triunfo de la Gran Revolución
de Octubre, pero afirma: “No
pretendemos implantar en nuestro
medio copias serviles de revoluciones
hechas por otros hombres en
otros climas”.Es la idea
martiana del rechazo a los dogmas
surgidos de las experiencias
europeas. El “error de
ajustar -la necesidad- a moldes
extranjeros de dogma incierto
o mera relación a su
lugar de origen,... “
a que se refieren Martí
y Máximo Gómez
en el Manifiesto de Montecristi.
No ha finalizado el año
1924 y precisa en “Los
nuevos libertadores”:
“La causa del socialismo
en general, es la causa del
momento, en Cuba, en Rusia,
en la India, en los Estados
Unidos y en la China. En todas
partes. El solo obstáculo
es saberlo adaptar a la realidad
del medio” (8); con lo
que situaba en el camino de
vencer las estrecheces sectarias,
concepciones doctrinales y fraseologías
que, gravitaron negativamente
sobre el movimiento comunista
latinoamericano e internacional.
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