Julio Antonio Mella 2
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(artículo
inédito, Santiago 1989)
En
junio de ese mismo año
estaba en las calles protestando
por la condena a la silla eléctrica
de los anarquistas Sacco y Vanzetti,
acusados de subversivos por
el gobierno norteamericano.
Nuevamente fue encarcelado junto
a otros miembros de la Liga
Pro—luchadores Perseguidos,
de la cual era miembro. Cuando
logró ser liberado continuó
actuando en la Confederación
Sindical Unitaria, recorriendo
los campos y las minas de México.
La actuación de Mella
fue tan destacada que la Liga
Nacional Campesina adoptó
el acuerdo de elegirlo corno
su representante
al Congreso Antiimperialista
de Bruselas. En este Congreso
criticó la posición
reformista del peruano Haya
de la Torre, fundador del APRA.
Luego participó en el
IV Congreso de la Interna-cional
Sindical Rojas, informando sobre
las luchas de los trabajadores
cubanos.
De regreso a México,
participó en 1928 en
un acto antifascista en el comité
de apoyo a Sandino. El 10 de
enero de 1929 fue baleado por
dos pistoleros a sueldo del
dictador cubano Machado.
Desde sus primeros escritos
denunció la Enmienda
Platt, que convirtió
a Cuba en una cuasi colonia
yanqui desde 1902. Al respecto,
Mella decía.: “No
es de ahora que el capitalismo
yanqui desea poseer esta isla,
sino desde hace más de
un siglo(...)No es solamente
imponiendo la enmienda Platt
que los Estados Unidos han intervenido
en Cuba”. (2)
Mella puso de relieve la capacidad
de Martí para luchar
no sólo por la liberación
de su país sino de América
Latina. Por eso destacaba el
sentir latinoamericanista, es
decir, su
internacionalismo, reactualizando
este concepto al sostener que
los verdaderos internacionalistas
son los socialistas revolucionarios.
Su pensamiento latinoamericanista
se puso una vez más de
manifiesto al luchar por la
recuperación para Cuba
de la Isla de Pinos, ocupada
por los norteamericanos: “Hemos
recuperado la isla de Pinos
porque es nuestra; ¿por
qué Estados Unidos no
da libertad a Puerto Rico y
a Filipinas, que luchó
tanto como nosotros por su independencia?
¿Por qué no devuelve
los estados robados a México
y Panamá” (3)
Basado en la especificidad de
nuestro continente, Mella estimaba
que la Cuestión Nacional
debía considerar no solo
la opresión del imperialismo
sino también el problema
indígena y
negro. A raíz de una
agresión de racistas
blancos contra negros cubanos
en un parque publico, escribió
en marzo de 1925 un articulo
titulado: “¿Los
cazadores de negros resucitan
en Santa
Clara?”: “Negros
paseando por el extremo del
Parque y los blancos por el
centro?(...) Nadie tiene el
deber de estar acompañado
de quien no quiere, pero todos
los hombres tienen derecho a
los parques, paseos y demás
lugares públicos, como
el aire. ¿El régimen
egoísta de la propiedad
privada va a caer sobre los
sitios de recreo común
y sobre los elementos de la
naturaleza?” (4)
En una entrevista que le hizo
el periodista mexicano Ernesto
Robles, sobre la cuestión
negra, Mella respondió:
"Ese es otro de los problemas
de Cuba (...) encuentran grandes
obstáculos en la
vida política y en las
instituciones educacionales”
(5)
Si bien es cierto que Mella
fue un Consecuente luchador
contra la discriminaci6n racial,
no alcanzó a profundizar
en ninguno de sus escritos la
cuestión negra, fenómeno
social clave para
un país como Cuba. No
sabemos si compartía
las posiciones de los delegados
cubanos a la Conferencia de
los Partidos Comunistas Latinoamericanos
(1929), que reducían
el problema a la mera integración
igualitaria de los obreros negros
y blancos, a los sindicatos.
Pocos meses antes de esa Conferencia
fue asesinado por los agentes
de Machado.
En una sociedad tan machista
como la cubana, Mella se atrevió
a plantear algunos problemas
relacionados con la opresión
que sufría la mujer.
En uno de sus artículos
sostenía que la mujer
y
el niño son “los
dos seres más explotados
dentro de la clase más
explotada en la sociedad capitalista”
(6)
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