Marxismo y tradición
nacional:
Julio
Antonio Mella 6
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Juana
Rosales García
Mella
explica el contenido progresista
de la revolución socialista,
cuyas ideas con diferentes matices
se arraigan en distintas latitudes.
En este sentido resulta sumamente
interesante la revisión
que hace del folleto "Cuba
un pueblo que jamás ha
sido libre" en 1928. En
las reflexiones que entonces
elabora, precisa con respecto
a la revolución socialista
que "habrá modalidades
para cada país, pero
el principio será uno:
todo el poder para el pueblo
trabajador y fin de la explotación
del hombre por el hombre".
El proceso de articulación
del marxismo y las tradiciones
nacionales, especialmente el
pensamiento martiano implica
la distinción de nexos
de continuidad: la lucha nacional
liberadora, mientras que los
nexos de ruptura y superación
se expresan en los objetivos
socioeconómicos, fuerzas
directrices de la revolución,
y la estructura clasista del
sujeto revolucionario, como
factores condicionantes de última
instancia. del modelo de república
al que se aspira en cada momento.
Aunque para Martí, acertadamente,
el problema más inmediato
era el logro de la independencia,
no estimaba que la lucha por
la liberación nacional
era el fin de su obra revolucionaria,
sino una etapa de ella, "de
modo que en la conquista de
la independencia de hoy vayan
los gérmenes de la independencia
definitiva de mañana".
El joven marxista retoma esta
concepción martiana de
revolución, que plantea
la distinción de esta
como un real y profundo proceso
de cambios en la sociedad y
en las vías y los métodos
para lograr la independencia,
o sea, la diferenciación
entre la revolución política
que nos liberaría de
España: la insurrección
y transformación de la
estructura política de
la sociedad cubana, aspectos
esenciales para la preparación
de condiciones para poder iniciar
las transformaciones socioeconómicas,
y la revolución social
que contemplaba los cambios
más profundos que se
llevarían a cabo en la
República.
En "Glosas...", Mella
expresa sus ideas en relación
con la concepción materialista
de la historia, el carácter
determinante en última
instancia del factor económico
en el devenir de la sociedad
y la teoría de la lucha
de clases como motor de la historia.
En este sentido traza el camino
hacia un modo superior de compresión
de la historia y de las transformaciones
sociales. Mella defendió
las tesis leninistas sobre la
permanencia, el rescate y el
enriquecimiento de la tradición
democrática y popular
que se hallaba presente en nuestras
naciones. La incorporación
de estos elementos en la elaboración
de la táctica y la estrategia
de la lucha revolucionaria sería
una constante de su estilo de
análisis y acción.
Por ello, Mella insiste en la
necesidad del "análisis
de los principios generales
revolucionarios de Martí
a la luz de los hechos de hoy",
desde las posiciones del marxismo
y el leninismo y del movimiento
obrero cubano. "El orgánicamente
revolucionario, fue el intérprete
de una necesidad social de transformación
en un momento dado" y agrega:
"Hoy, igualmente revolucionario
habría sido quizás
el intérprete de la necesidad
social del momento, o sea, la
revolución social, gracias
a la profundidad y objetivos
populares de sus ideas democráticas".
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