Rubén Martínez
Villena
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Aquí está, sí,
pero no en un montón
de cenizas, sino en este formidable
despliegue de fuerzas. Estamos
aquí para tributar el
homenaje merecido a Julio Antonio
Mella, inolvidable para nosotros,
que entregó su juventud,
su inteligencia, todo su esfuerzo
y todo el esplendor de su vida
a la causa de los pobres del
mundo, de los explotados, de
los humildes. Pero no estamos
sólo aquí para
rendir ese tributo a sus merecimientos
excepcionales. Estamos aquí,
sobre todo, porque tenemos el
deber de imitarlo, de seguir
sus impulsos, de vibrar al calor
de su generoso corazón
revolucionario. Para eso estamos
aquí camaradas, para
rendirle de esa manera a Mella
el único homenaje que
le hubiera sido grato: el de
hacer buena su caída
por la redención de los
oprimidos con nuestro propósito
de caer también si fuera
necesario…
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