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Lino en tercera persona...

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1903. El 24 de septiembre, según consta en su partida de bautismo, nació Lino Novás Calvo en la aldea gallega de As Grañas do Sor, Mañón, La Coruña. Fue inscrito como hijo natural de María Calvo Rego, con los nombres de Lino Gonzalo. Su padre, Lorenzo Novás, perteneciente, al parecer, a una familia de cierta solvencia económica, no lo reconoció sino hasta el 2 de enero de 1909, según se hace constar en una nota adicional a su partida de nacimiento. Posiblemente hubo cierta desavenencia entre sus progenitores, razón que obligó a su madre, costurera de oficio, a asumir sola su crianza. Adquirió los primeros conocimientos en la pequeña escuela adjunta a la parroquia de la aldea, a la vez que araba la tierra y cuidaba del ganado. Las crecientes dificultades económicas obligaron a su madre a tomar la decisión, tan socorrida en la época, de enviarlo a Cuba, donde ya residía un tío materno, en busca de nuevos horizontes.

1912. Lino siempre dio como año de su llegada a la isla el de 1912. "No venía de ningún país", recordaba años después, "venía de un monte y de ese monte meterme en una gran ciudad, aunque La Habana de entonces era chiquita, pero en comparación con la aldea donde yo nací resultaba bastante grande". Realizó disímiles trabajos: dependiente de fondas, mandadero, empleado de limpieza y de una fábrica de sombreros, carbonero y chofer de alquiler. Estudió inglés en una escuela nocturna y, desde entonces, se vinculó a ese idioma, que llegó a dominar a plenitud y le permitió, años más tarde, realizar magistrales traducciones de obras de la literatura de esa expresión. Quiso también ser boxeador y comenzó a entrenarse en una azotea, pero más que el deporte, la razón que lo movió a ese empeño "fue la necesidad de compañía. Se sentía bastante solo y buscaba un grupo para asimilarse […] No tenía condiciones porque era robusto […] hasta que le propinaron un nocao y se retiró". En 1926 estuvo ocho meses en Nueva York bajo la condición de inmigrante ilegal. Allí desempeñó diversas labores menores y pudo perfeccionar el inglés. De regreso a La Habana continuó trabajando como chofer de alquiler. Lector insaciable y al tanto de los acontecimientos literarios de la isla, no dudó en comentar con sus compañeros taxistas la aparición de la Revista de Avance (1927-1930), principal órgano de la vanguardia artística cubana, pero pudo comprobar que "nadie la entendía", según reconoció en un artículo titulado "Mi fichero" publicado en 1931. A dicha publicación envió, bajo el seudónimo Lino María de Calvo, su poema
"El camarada" y fue Jorge Mañach, uno de los editores de la publicación, "quien diera la batalla a favor de mi poema. No me explico cómo aquel desahogo plebeyo pudo llamarle la atención".
Muchos años después Novás comentaba: "Cuando yo escribí el primer poema en la Revista de Avance, eso era como hacer lo contrario de lo que ellos estaban publicando, porque esa era la revista de los Señoritos, de la literatura pura, como la revista de los Contemporáneos de México. Eran casi reflejo la una de la otra. Era la vanguardia, movimiento de la nueva generación burguesa. Se desligaba de las realidades sociales, políticas y humanas. La vanguardia fue deshumanizada. Pero como yo no podía hacer literatura deshumanizada a ellos les gustaba tener la nota proletaria".
Los fundadores de la publicación vanguardista lo animaron a que continuara creando y le consiguieron un empleo en la librería Minerva, situada en Obispo y Bernaza. Su trabajo allí consistía en mantener actualizado un fichero con los libros que re recibían. Mientras, continuó colaborando en Avance con poemas, breves ensayos, una corta pieza de teatro de corte vanguardista titulada "El ahogao" y, sobre todo, con reseñas a libros en la sección Letras. A la vez, entre junio y diciembre de 1930 atendió la sección
Libros importantes del mes de la Revista de La Habana (1930), en la cual comentaba de manera resumida los que se recibían en la mencionada librería. Esa misma publicación le otorgó una mención a su cuento "El bejuco", en un concurso cuya convocatoria exigía el tratamiento de temas cubanos. Apareció en la revista Social en diciembre de 1931, la que, posteriormente, dio a conocer otros cuentos suyos. De esa manera, Lino Novás Calvo iba insertándose en el mundo intelectual habanero. Leía, escribía, asistía a exposiciones. En una de ellas conoció a José María Chacón y Calvo, ya establecido como crítico y ensayista, quien desde entonces fue su gran amigo.

1931 Fue un año crucial en su vida. La empresa editorial que publicaba el Diario de la Marina decidió fundar el semanario gráfico Orbe (1931-1933). Su redactor jefe era José Antonio Fernández de Castro, quien estaba muy vinculado a Novás, y pudo conseguirle una plaza de corresponsal en Madrid. En el mes de junio embarcó en el "Cristóbal Colón". Dejaba en Cuba una situación política difícil debido a los desafueros de la tiranía de Gerardo Machado, duramente combatida por el pueblo. Desde el propio barco remitió a Orbe el reportaje titulado "Buceando en la tercera. De La Habana a Nueva York", donde narra sus experiencias como pasajero de última categoría durante la primera etapa de su largo viaje. Llegó al puerto de La Coruña, de donde mismo había partido casi veinte años atrás, y de inmediato fue a su aldea natal a ver a la madre. El reencuentro con la tierra gallega le provocó escribir tres crónicas para la publicación que representaba: "Hombres de mar y mujeres de orilla. Instantáneas gallegas"; "Por la aldea de Galicia"y "Por las aldeas de Galicia. Las escuelas", que se publicaron en números correspondientes a agosto de 1931.

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