La Revista de Avance fue publicada, primero
con carácter quincenal, y mensual después,
entre 1927 y 1930. Constituyó el principal órgano
de la vanguardia literaria cubana. El primer número
vio la luz el 15 de marzo. Encima del subtítulo -por
el que es conocida la revista- aparecía, en números,
el año en curso, verdadero título de la publicación,
que variaba por esta causa todos los años. Sus primeros
editores fueron Alejo Carpentier, Martín Casanovas,
Francisco Ichaso, Jorge Mañach y Juan Marinello.
En el número 2 se retiró Carpentier y pasó
a ocupar su lugar José Zacarías Tallet. Al
ser expulsado de Cuba Martín Casanovas, a consecuencia
del 'proceso comunista' de 1927, llenó la vacante
Félix Lizaso (número 11). José Zacarías
Tallet ocupó el cargo hasta el número 26.
A partir del número 27, y hasta su desaparición,
los editores fueron cuatro: Juan Marinello, Jorge Mañach,
Francisco Ichaso y Félix Lizaso. Esta revista, de
vital importancia para conocer ese período de nuestra
historia literaria, se inscribió dentro de los marcos
de los problemas estéticos y literarios de su tiempo.
Contó con diversas secciones. La primera de ellas,
Directrices, incluía notas editoriales sobre aspectos
culturales o cualquier otro asunto de interés, firmada
por "Los cinco", o sea, los miembros del equipo
editorial. Otras secciones fueron Letras extranjeras, que
destacaba los más notables acontecimientos de actualidad
en la literatura no hispánica; Letras hispánicas,
con noticias y comentarios sobre la literatura de nuestro
continente; Letras; Almanaque, que ofrecían comentarios
de libros, de películas, de obras teatrales y síntesis
de publicaciones periódicas recibidas. La revista
publicó poemas, ensayos sobre diversos temas (literarios,
de artes plásticas, históricos). Entre los
colaboradores más asiduos figuraron Agustín
Acosta, Emilio Ballagas, Regino E. Boti, Mariano Brull,
José María Chacón y Calvo, Alfonso
Hernández Catá, Fernando Ortiz, Félix
Pita Rodríguez, Regino Pedroso, Raúl Roa y
Enrique José Varona. También aparecieron trabajos
de destacados intelectuales extranjeros. Esta publicación
desempeñó un importante papel en lo concerniente
a la divulgación de la música y las artes
plásticas. En este último ámbito destacados
pintores cubanos ilustraron sus páginas, como Carlos
Enríquez y Víctor Manuel. Asimismo la revista
creó una empresa editorial, que publicó libros
de Regino E. Boti, y Juan Marinello, entre otros. El último
número -el 50- apareció el 15 de septiembre
de 1930.
(Tomado de Diccionario de la literatura cubana, t.
2, pp. 865-866, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1984.
)