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—¿Usted cambia toda clase de novelas?
—No. De amor solamente. Cada uno con su especialidad: por allá por Monte cambian del efe be i, de pistoleros, de guerra, del espacio; yo cambio novelitas de amor.
—¿Usted ha leído alguna de esas novelas que cambia?
—Algunas, algunas…
—¿De la Editora Nacional?
— Don Quijote de la Mancha, El viejo y el mar, de Hemingway, Adiós a las ar…
—¡Ah!, ¡ah! Sí. Leí este (aparte) cómo se llama… ¡Ah! Bajo palabra.
—¿Le gustó?
—Sí, si me gustó. Yo tengo un tío que…
—¿Y no le piden de las otras?
—¿Qué otras?
—¿De la Editora Nacional. La gente no compra libros de la Editora Nacional?
—No, compadre, ya le dije que cada uno con su especialidad. Yo tengo mi clientela.
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