María del Carmen
Barcia, hija de inmigrante gallego, llegado
a Cuba casi adolescente, y de madre procedente
de una familia campesina de la región
de Mantua, nace el 21 de enero de 1939.
María del Carmen crece marcada por
la forma de ser de mi padre, él era
muy imaginativo, yo soy una persona de mucha
imaginación, creo que eso me ayudó
a determinar caminos en la historia social,
mi padre era una persona que siempre estaba
hablando de piratas, de tesoros, de búsquedas,
eso me inclinó también a indagar,
investigar, a imaginarme todas estas cosas,
a vivir un poco en un mundo de ensoñaciones,
son momentos que sin uno saberlo porque
uno no lo sabe, te van marcando, se van
estableciendo cosas que van a ser tus futuras
preferencias o las cosas a las cuales al
final vas a dedicarte o a proyectarte, (...)
yo no pensé nunca ser profesora,
a la larga terminé siéndolo
pero también investigando, indagando
en cosas que han estado relacionada con
todos esos mundos. La República
Española también dejó
huella en la mujer que años más
tardes se aventuraría a escrutar
en la historia de su país: yo
nací estando en Cuba un primo mío
que venía de luchar en la República,
José Rubia Barcia catedrático
en la Universidad de Granada , yo no pude
haber tenido recuerdos de él porque
(...) estuvo mucho tiempo sin poder salir
de la Universidad de Utah, California donde
trabajaba, pues allí fue acusado
por el macarthysmo por un programa radial
que tenía y fue protegido por sus
colegas de cátedra(...), yo no lo
recuerdo pero sin dudas dejó una
impronta muy fuerte en mí y en mi
hermana que como era mayor sí vivió
eso, en mi casa quedaron sus libros y toda
la saga de sus vicisitudes. Él era
un hombre de teatro, organizó el
teatro universitario y toda esa influencia
estaba en mi casa, fue un ambiente en el
que yo crecí, tal vez por eso una
de las primeras cosas que quise hacer fue
estudiar arte dramático, hice 3 años
de arte dramático, o sea, fueron
pequeñas cosas que sí te marcan(...).
Estudia desde muy pequeña en una
escuela privada en Marianao donde vivía,
allí mismo se graduó en el
Instituto de Segunda Enseñanza y
posteriormente entra en la Universidad de
la Habana. En 1961, siendo estudiante, se
incorpora al Plan "Fidel" como
profesora de Ciencias Sociales en el Preuniversitario
"Ciro Redondo", de Tarará.
En 1964 se desempeña como instructora
graduada de la Escuela de Historia, de la
Universidad de la Habana, y en 1968 como
profesora asistente: yo comienzo a dar
clases en la licenciatura en el departamento
de Historia General, impartiendo Historia
de la formaciones precapitalistas, ahí
es donde empiezo a copiar materiales para
mis alumnos, unos estaban en español,
traduzco otros que aparecían en francés
y en inglés; estaba también
la discusión del modo de producción
asiático y es cuando hago un prólogo
con mis criterios y sale este libro que
se llama Primeras sociedades de clase y
modo de producción asiático,
el primero de todos los libros que publico,
(...).
La profesora María
del Carmen, ha integrado diferentes consejos
científicos y editoriales, además
de tribunales nacionales para el otorgamiento
de grados científicos, ha sido profesora
de varias generaciones de profesionales
y ha intervenido en los últimos años
en numerosas conferencias y eventos nacionales
e internacionales. Por su destacada labor
investigativa se le ha otorgado importantes
lauros, entre los que solo por citar algunos,
se encuentran el Premio "Juan Marinello"
que concede el centro de igual nombre y
el Premio "Casa" 2003 en la categoría
de ensayo histórico-social, uno de
los galardones literarios más importante
de Latinoamérica; sin embargo, no
hay goce como el que le produce cada nuevo
trabajo: yo disfruto la investigación
que estoy realizando en el momento, realmente,
siempre que estoy en una nueva pienso que
la anterior se me quedó a medias,
yo disfruté mucho Élites
y grupos de presión
porque me daba una visión distinta
de la historia de Cuba de esos momentos
y también disfruté lo que
hice en Habana, finales del siglo XIX ,
aunque es un trabajo menor, sobre todo por
lo que se vivía en Cuba y las comparaciones
que yo podía hacer, y realizando
La otra familia también porque era
reconstruir la vida de los esclavos, ahora
estoy en otro proyecto de negros libres
y me parece que se me quedó corta
la familia esclava; si me preguntaras cuál
me interesa más, el que tengo ahora.
Hurgar en los antiquísimos
documentos, reconstruir la pasada cotidianidad
y explicarse el complejo presente, aún
le dejan tiempo a María del Carmen
Barcia para la conversación placentera
y siempre interesante, para escuchar la
buena música en recintos pequeños
porque los grandes espacios la agobian,
para disfrutar de las artes plásticas
y le permiten hacer la única labor
que realiza con verdadera complacencia dentro
del hogar: cocinar. Para María del
Carmen su realización profesional
y personal, donde sus hijos, sus nietos,
su madre, su hermana son lo que más
ama, no ha sido fácil, como no lo
ha sido para ninguna mujer cubana: (...)
estar cargada de responsabilidades, aún
cuando decimos que están compartidas,
yo siempre pienso que las responsabilidades
de las mujeres son muchas y no se comparten
del todo, hay cosas que siempre nos tocan,
yo diría que también por mentalidades
y no me excluyo, (...) es una constante
en la familia cubana el papel que desempeñan
las mujeres; aunque la familia sea una familia
nuclear, una familia de pareja, aunque haya
código de familia, el espacio privado
ha tenido que combinarse con el espacio
público, la mujer ha combinado esa
vida pública, pero no ha podido tener
menos importancia en el espacio privado,
por lo tanto, tal vez, ha tenido que trabajar
más ahora que antes para poder mantener
todas esas conquistas. Creo que hay funciones
en este país que recaen fundamentalmente
en las mujeres y por otra parte hay funciones
que quisiéramos tener, yo no estoy
hablando de mí particularmente (...)
yo he tenido una vida de mucho esfuerzo,
a mí todo me ha costado mucho trabajo
hacerlo, todo lo que he deseado lo he tenido,
yo creo que ya no puedo tener más,
lo digo no desde el punto de vista de satisfacciones
materiales, sino de satisfacciones espirituales,
ser mujer en Cuba es una tarea bien difícil
como puede serlo en cualquier país.
La riqueza de su vida,
entregada al ejercicio de la enseñanza
y la investigación e interpretación
de nuestra memoria histórica, la
han avalado con fuerza para la adjudicación
del más alto premio de las ciencias
sociales cubanas.

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