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La Historia
Profunda: la sociedad del 98.
La historiografía cubana ha sido pródiga en los estudios político-militares de la etapa comprendida entre 1868 y 1898 y aún se sigue escribiendo sobre estos aspectos. No obstante, los nuevos detalles que se han aportado no cambian substancialmente la interpretación sobre la historia de los conflictos bélicos y políticos del período.
Absortos en la intención
de dar la relevancia debida a un acontecimiento
tan trascendente como la independencia de
la Isla, nuestros historiadores han soslayado
el estudio de otras cuestiones imprescindibles
para establecer el adecuado balance en la
interpretación de una sociedad que
transitaba hacia un nuevo estadio de su
desarrollo.
La historia cubana de esos años no sólo es más rica en problemas y matices sino que su conocimiento profundo resulta esencial para desentrañarla y comprenderla. En los años finales del siglo XIX, la sociedad cubana transitaba de la tradición a la modernidad, dejaba atrás la producción sobre la base de hombres física y jurídicamente esclavizados; modernizaba sus instalaciones fabriles; introducía el telégrafo, el teléfono, la luz eléctrica; incrementaba las publicaciones que reflejaban la opinión pública; y creaba formas asociativas que protegían los intereses de individuos, sectores y grupos, pero todas estos cambios se producían en un país colonizado que luchaba por obtener su independencia.
Una pregunta, difícil de responder, debe preceder el análisis de lo ocurrido en 1898: ¿En qué medida esos acontecimientos tuvieron una significación trascendente para nuestra sociedad o fueron simplemente sucesos políticos que no cambiaron substancialmente el proceso que se venía produciendo? Esta pregunta sólo encontrará respuesta en la medida en que se analice la historia profunda de la sociedad cubana durante los años que precedieron esos acontecimientos.
Fragmento del
artículo "La Historia Profunda",
publicado en Revista Temas , pp.
27-33, no. 12-13,
La Habana, 1998.

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