El Premio Nacional de Literatura, el premio literario más importante que se otorga en el país, fue instituido en el año 1983 por el Ministerio de Cultura y se concede anualmente al conjunto de la obra de un escritor cubano, residente en la Isla, que haya realizado aportes significativos al auge de las letras cubanas. Lo han recibido también: Nicolás Guillén (1983), José Zacarías Tallet (1984), Félix Pita Rodríguez (1985), José Soler Puig, Eliseo Diego y José Antonio Portuondo (1986), Dulce María Loynaz (1987), Cintio Vitier y Dora Alonso (1988), Roberto Fernández Retamar (1989), Fina García Marruz (1990), Ángel Augier (1991), Abelardo Estorino (1992), Francisco de Oraá (1993), Jesús Orta Ruiz, el Indio Naborí (1995), Pablo Armando Fernández (1996), Carilda Oliver Labra (1997), Roberto Friol (1998), César López (1999) y Antón Arrufat (2000). Al recibir el máximo galardón para las letras nacionales, el narrador, poeta y etnólogo Miguel Barnet (La Habana, 1940) evocó cuatro nombres que para él representan un modelo de entrega al oficio, no tan ingrato, de escribir. Ellos son: Fernando Ortiz, Alejo Carpentier, José Lezama Lima y Nicolás Guillén. Y agregó: «Tuve el privilegio de estar cerca de ellos, de aprender con su obra. Cuatro sombras tutelares que gravitan sobre mi vida». El autor premiado concluyó sus palabras leyendo un poema de su autoría que, de cierta manera, sintetiza su vocación de escritor y su responsabilidad como intelectual comprometido con la cultura y el destino de su país: |
El Poeta en la Isla Ni caimán oscuro, ni caña vertical, mitológica ni Ochún nadando en las aguas doradas del sueño ni Santa Bárbara ardiendo en la noche del amor, en la imborrable noche de los sexos, ni la Giraldilla inmóvil hacia el más remoto de los puntos cardinales, ni la Avenida del Puerto empujando las aguas hacia no se sabe dónde. Sino el fondo retador, la cavidad arenosa de la Isla, preguntando por mí, buscando una respuesta mía. |
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