PREMIO NACIONAL DE LITERATURA
REGRESO A CubaLiteraria

Miguel Barnet en la música, el cine y el teatro

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MÚSICA
 

Qué puedo yo cantarte, comandante

si el poeta eres tú...

(Canción de Pablo Milanés)

Evidentemente, entre la música y Miguel Barnet hay un pacto temprano. Pablo Milanés tomó esta idea de los siguientes versos de Barnet al Guerrillero Heroico:

No es que yo quiera darte

pluma por pistola

pero el poeta eres tú

Sí; tal vez la musicalidad de su poesía, sencilla, suave, sincopada, y hasta el ritmo de su prosa, confidencial, conversacional, provengan de un temprano gusto del poeta por la música, y particularmente por el canto, que cultivó en su juventud. Integrante de coros, solista a veces, Miguel nace al mundo del feeling, música y letra para la confidencia, el susurro, la conversación íntima. De mano del amigo Ernesto Casas (hijo de Luis Casas Romero, autor de la célebre página musical «El mambí»), Miguel frecuenta desde su adolescencia los predios del arte, y muy en especial de la música, la radio, la televisión y las grandes figuras del canto cubano. En sus estudios de etnología y folklore fueron presencias constantes su mentor Argeliers León y su esposa María Teresa Linares, ambos musicólogos. Para estudiar lo cubano hay que conocer su música. Barnet lo sabe y se mete de lleno en el mundo de los orishas, con sus wemileres y ritos; de las sonoridades conga, arará y abakuá. Ahí están, si no, Biografía de un cimarrón y Canción de Rachel, rumbera y estrella del sainete vernáculo y del género picante en el teatro Alhambra. Es en parte también su vida, la del propio autor. Luego vendrá Claves por Rita Montaner, semblanza en prosa poética de una reina de la escena cubana en la primera mitad del siglo XX, y más tarde la recopilación Autógrafos cubanos, quince de cuyas cuarenta y dos crónicas versan sobre música.  

La música le premia estos desvelos. En 1970, el renombrado compositor alemán de música contemporánea Hans Werner Henze presenta en el Festival de Avignon (au Cloître des Célestins) su ópera de cámara Cimarrón, montada sobre quince secuencias y episodios que el escritor Hans Magnus Enzensberger seleccionó, arregló y tradujo de la novela del mismo título. La ópera o «recital para cuatro músicos» de la novela del mismo título subió sucesivamente a los escenarios de Gran Bretaña (festival de Aldeburgh), Spoletto (Festival de Dos Mundos), Edimburgo, Berlín, Nueva York, Ciudad de México y otras plazas. La ópera fue trasladada también al disco.

Hans Werner Henze llevó asimismo a escena la ópera Rachel la cubana, en 1972, sobre la novela de Barnet Canción de Rachel.

En 1968, el célebre actor francés Jean Vilard, director entonces de la Comédie Française, graba para la Gramophon un disco con textos del Cimarrón en versión francesa.

 
CINE
 

Privadamente, Miguel Barnet reconoce no ser un especial fanático del cine. Prefiere los libros. Y, sin embargo, el título de su primera antología poética (personal), Viendo mi vida pasar, lo toma de los versos de Nicolás Guillén:

Como en la sala de un cine

viendo mi vida pasar.

El cine lo visita muy pronto, al contrario de otros escritores que deben dejar pasar muchos años antes de ver plasmada su obra en el cinematógrafo, si en todo caso la ven plasmada alguna vez.

El cineasta cubano Sergio Giral lleva a los códigos del celuloide la novela-testimonio Biografía de un cimarrón, cortometraje producido por el Instituto Cubano de Cine.

En 1988 se estrena Gallego, sobre la novela testimonial homónima de Barnet. Su director, el cubano Manuel Octavio Gómez, reproduce con bastante fidelidad los principales momentos de la novela, en la que intervienen los actores: Jorge Sanz, como el protagonista Manuel Ruiz, joven; Sancho Gracia en el rol de Manuel adulto; Francisco Rabal, como el carbonero amigo de Manuel; y Linda Mirabal, la esposa del Gallego. Coproducción hispano-cubana.

En 1989, el cineasta cubano Enrique Pineda Barnet rueda, bajo los auspicios del Instituto Cubano de Cine, La Bella del Alhambra, sobre la novela Canción de Rachel. En el rol de la vedette se luce la actriz cubana Beatriz Valdés, quien ejecutó con sorprendente brillantez los diversos números musicales del filme. La acompañan los actores César Evora y Omar Valdés, y Verónica Lynn como madre de Rachel. La música, soporte esencial de esta película, corrió a cargo de Mario Romeu, quien rindió excelentes partituras. El director y Miguel Barnet compartieron las labores del guión. La Bella del Alhambra obtuvo en España, en 1990, el Premio Goya a la mejor película de habla hispana, y estuvo nominada al Premio Oscar de la Academia de Hollywood por mejor película extranjera.

En Italia, el realizador Piero Vivarelli lleva a la pantalla la vida de la novelesca Rachel en una producción titulada La rumbera (1998).

Para principios del año 2001 se espera el comienzo del rodaje en Cuba de Biografía de un cimarrón, producción hispano-cubana de Miguel de los Santos con dirección de Jorge Torregrosa, ambos españoles.

 
TEATRO
 

En marzo de 1991 el teatro Mella de la capital cubana alzó sus cortinas para el estreno de la pieza Me llamo Reina, de Miguel Barnet, puesta de Huberto Llamas con Annia Linares en el protagónico, acompañada del actor René de la Cruz, hijo. Hasta el momento ha sido la única incursión de Barnet en el teatro.

Sin embargo, han sido varios los teatristas interesados en llevar a las tablas las obras del autor testimonial:

Biografía de un cimarrón: se presentó primero en forma de pantomima por el grupo de mimos de Olga Flora y Ramón, en 1979, con gran repercusión en la crítica por el carácter novedoso de esta «lectura teatral» de la obra de Barnet. En 1987, Huberto Llamas la montó con su Grupo de Teatro Plaza Vieja, en versión diferente a cargo del propio novelista.

Canción de Rachel: con dirección de Roberto Blanco, y música de Sergio Vitier, se presentó en el Festival de Teatro de la Habana (1982) y contó con la actuación de la vedette Rosita Fornés en el rol estelar. La versión de la actriz española Pilar Tordera, Rachel y sus soledades, tuvo como escenario el Museo de Bellas Artes de la Habana, en 1991.

La puesta en escena de Claves por Rita Montaner se produjo en la Casona de la Plaza Vieja, por el grupo teatral del mismo nombre y siempre bajo la dirección de Huberto Llamas.

En todos los casos se trata de versiones más o menos libres de las obras que sirvieron de inspiración.


Redacción Editorial: Ángel Fernández Guerra Corrección editorial: Nora Lelyen Diseño Web: Nelson Ponce Sánchez