La novela de Pablo Armando (Los niños se despiden) es una gran recordación; [en Los niños se despiden] La frontera entre realidad e imaginación no se ajusta a ningún canon; es tan móvil como el bosque de Macbeth. Si Proust iba en busca del tiempo perdido, el novelista cubano en cambio no considera el pasado como tal; más bien se instala en él y desde allí va en busca del futuro, de cualquier futuro.
Mario Benedetti
Puede descartarse, sin conocerla, que su novela [Los niños se despiden] (Premio Casa de las Américas, 1968) es obra de poeta; que en ella realidad, ensueño y mito se entremezclan, y hasta pensarse que debe estar impregnada de recurrentes intuiciones de la infancia.
Ángel Rama
(El Talismán y otras evocaciones) Pablo Armando es eso que la tradición ha calificado de narrador nato, así en singular. Como singular es su arte de cronista, fabulador, relatante y también artista consecuente de su tiempo, de sus múltiples lecturas, de sus |