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Llegué anoche a Madrid, después de varios
días en Barcelona. El viaje fue épico.
Ya, desde las ventanillas, al pasar por el Alcázar
de San Juan, pude presenciar los primeros estragos de
la guerra: un bombardeo, sobre un pueblo indefenso,
hecho por los "heroicos" aviadores fascistas,
que, según me contó el propio teniente
coronel Sandino, jefe de la Aviación y ministro
de la Guerra de Cataluña, jamás dan la
cara cuando el combate es serio y les acometen los aviadores
leales.
Vine por la vía de Valencia, en un largo recorrido,
lento. Aún no tengo que contarte nada de Madrid.
Ya conocí a Alberti, a Bergamín y algunas
otras personas de interés. Ya trabé amistad
con un fiscal del Tribunal Militar y el lunes presenciaré
juicios y después fusilamientos. Después
iré enseguida a Toledo y al Guadarrama, que es
lo más próximo que tengo.
Te escribo a ti, y no a Freeman o a Reed, porque considero
que estás más despreocupado que ellos
y podrás contestarme con mayor facilidad toda
clase de instrucciones. Por ello, hoy mismo te mando
mi mejor dirección aquí. Se trata de una
dirección fija y, además, de un amigo
de toda confianza para mí, aunque sea político.
Di, pues, en New Masses, que espero toda clase de instrucciones.
Pero que espero trabajando, como es natural. Pienso
que después aquí podré desarrollar
una actividad mucho más interesante que desde
Barcelona. Ya hoy hice las primeras gestiones para ver
a Azaña, Largo Caballero, Prieto y otros. No
será fácil; pero no imposible. Tengo buenas
relaciones entre escritores y periodistas y no pude
conseguir la oportunidad de entrevistarlos.
Te he mandado ya desde París y Barcelona -excluyendo
una crónica desde Bruselas- seis trabajos. Aún
tengo material para varios más, de lo que recogí
en Barcelona. Entre hoy y mañana y pasado intentaré
darle remate.
Quisiera, como es natural, que para que ellas rindieran
el beneficio revolucionario justo, no escatimaran en
mandarlas a México, Costa Rica, Ecuador y otros
países. Para Cuba te ruego muy encarecidamente
que hagas lo siguiente: manda siempre una copia a esta
dirección: Moderna Fábrica de Ladrillos,
Tejar, Punta Brava, Habana, Cuba. Antepónle a
Teté unas líneas dentro de tal dirección,
indicándole que se las vas a mandar para que
ella haga gestiones con Ramiro y con Guillermo, a fin
de que aprovechen las que consideren buenas. Además,
caso de que hayan sacado sus periódicos, que
me manden instrucciones si quieren algún trabajo
especial, de determinado tono, etc. Para el Partido,
utilízalo todo siempre que pueda o haga falta.
Otro asunto: necesito que, de todos los números
donde salga algo, me guardes un ejemplar allá
y, además, me remitas siempre cuatro o cinco,
o cuando menos dos o tres, pues casi todas las personas
a quienes veo quieren tener el periódico donde
salga lo que ellos dicen. Y es justo y nos conviene.
No olvides, pues, esto.
También he gestionado hoy y obtenido, una entrevista
con don Ramón Menéndez Pidal, la más
alta figura de la intelectualidad española. Y
ayer tuve una en el tren con un torero que pelea con
Mangada.
Trabajo sin descanso. Me sobran energías, pero
me falta tiempo. Debía prolongarse el tiempo,
aunque fuera por un decreto revolucionario. Quisiera
no tener que escribir por ahora, porque escribir me
lleva el tiempo que necesito para ver. Mas, con todo,
espero que no se quejarán, pues, con las dificultades
naturales del desconocimiento del ambiente, he hecho
más de una crónica por semana y, muy pronto,
espero que haré no menos de dos o tres semanalmente.
¡Ah!, espero que habrás recibido el informe
que hice desde Barcelona para el Comité Antifascista.
Ya haré otro desde aquí.
Dile a Joaquín3 que el Partido ha cobrado aquí
una fuerza extraordinaria. En Cataluña, el Partido
Socialista Unificado, adherido a la III Internacional,
es una cosa poderosa. En cuanto tenga tiempo le escribiré
sobre estos aspectos de la revolución. En Cataluña
hablé con el diputado Valdés, ex secretario
general del Partido y hoy secretario de organización.
Aquí, mañana espero hablar con Jesús
Hernández y otros líderes para tener una
impresión justa. Mientras tanto, hablo con el
pueblo, que es lo que más me gusta.
No te escribo más por hoy. Hasta la próxima
que será pronto.
Pablo
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