|
Querida Mamá:
Me fui de allá huyendo, y llevaba ya huyendo
un buen tiempo. Por poco uno de esos días voy
a casa. Pero hice bien en no oír. Y no vi a nadie.
Sólo a Teté. He pasado malos días
aquí; pero no porque no tenga casa ni cama, sino
por las preocupaciones y por la pesadumbre de la derrota
de allá. Luego he sabido que dejaron cesante
a Zoe por comunista... Algún día ver ahorcar
a Pepín "por gritar viva España"...
Y aquí hay un frío indecente. Y una lloviznita
puerca y helada. Estoy buscando trabajo por todos lados
y sin duda que lo encontraré. Tengo a varias
personas interesadas.
Mañana pienso ir a ver a Mayito que ya recibí
un papel con la dirección hace varios días
y no quiero que se pase más tiempo. Me voy a
comprar zapatos nuevos y un flus nuevo (aunque sea de
algún muerto, de una casa de empeño) y
le voy a pedir a Mayito que me retrate "para mandar
al campo"...
Tú debías, con el capital que tienes reunido,
darte un viaje por aquí. Yo te podría
recibir en alguno de los varios palacios en donde "moro"
y ya verías cosas en este pueblo. Hay un teatro
que en las lunetas, si uno le mienta la madre al de
la última fila, desde la primera, por buen oído
que tenga, por si acaso ha dicho algo agradable, inclina
graciosamente la cabeza, dando las gracias... Y así
todo. Está divertido esto. Miles de rubias y
miles de trigueñas. Edificios casi tan altos
como el de Consulado 33, bajos, y comerciantes tan ricos
como Fermín (¿No se llama Fermín
el bodeguero?...) Y aunque no se tenga trabajo, se trabaja
más y se pasa más trabajo que si lo tuviera.
Es un contrasentido.
Me he enterado de que Güiqui tuvo un accidente
en la máquina. ¿De veras fue la lesión
en el ojo, o sólo en el párpado? Escríbeme
sobre esto.
Dale recuerdos a María y a su culto esposo y
tú en unión de mis queridas hermanas y
de mi amante padre, recibe mis mejores recomendaciones
para el bello Coronel Batista.
Nene
|