Ensayo

 

ÁLGEBRA Y POLÍTICA
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(continuación)


Esto ha puesto en alarma a toda la vieja y feroz maquinaria. Hoy chirría por cambiarlo. Y Roosevelt lucha por sostenerse, precisamente porque es un imperialista; su lucha confunde como podría confundir un hermano que golpeara a otro hasta desvanecerlo… pero para salvarlo de la muerte, Roosevelt trata de resolver el problema de la crisis económica de su país, es decir, todos los problemas. Para ello, ha realizado una serie de intentos encuadrados, más o menos, dentro del New Deal. Dentro de los Estados Unidos cierta demagogia popular, reales intentos por disminuir el desempleo y una suerte de prácticas y procedimientos, con vistas a mejorar la situación total. Para ello, precisamente para que los manufactureros, los trusts, las grandes empresas alcanzaran de nuevo sus grandes dividendos de antes, les pidió un poco de sacrificio provisional. Estas, como el avaricioso que por no desprenderse de una moneda no corre el riesgo de ganar cien, le han enseñado los dientes.
Ante esta actitud él, su política, porque sin duda representa un nuevo modo de ver las soluciones del imperialismo, se ha convencido de que tiene que tundir a su "hermano" para salvarle la vida, y, seguro de su método, cada vez más liberal, más honesto, más popular, más "revolucionario". "Su hermano" cada día se le vuelve más enemigo.
Desde luego, "su hermano" es un perfecto estúpido, un borracho imbecilizado por las orgías del antiguo esplendor. "Su hermano", puede llamarse Hearst. En cuanto al exterior, particularmente con respecto a la América Latina, Roosevelt ha seguido el camino del mismo pensamiento fundamental: la mejoría económica. Si disminuyendo el desempleo en los Estados Unidos habrían de aumentar el movimiento comercial e industrial, mejorando la condición de los países de la América Latina, estos serían mejores compradores y productores para la América Yanqui. En consecuencia, mayor bienestar para esta. En este sentido, tranquilidad política es una meta. Mas tranquilidad política significa en la América Latina el forzar el desarrollo histórico, precipitarlo.
Ello quiere decir artificio. Y el artífice por excelencia es el diplomático. Es el animal conocido que más se parece al castor y al topo: bajo tierra hace túneles, fabrica barreras, rebalsa corrientes, desvía torrentes. Es sin duda, un animal peligroso. Roosevelt lo ha utilizado con maestría. Su política con la América Latina ha sido un trabajo intenso de diplomacia elegante. Ha rehuido la fuerza directa. Esto, como un principio. Este hecho, esta posición, le ha conquistado el odio a muerte de "su hermano", porque este, como el hombre cobarde que remata al vencido, por miedo a una reacción posterior, tiembla ante el peligro de tales métodos de mejorar la condición humana de "pueblos inferiores".


 
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