Testimonios

 

PRESIDIO MODELO
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Capítulo XX
El "Recluso Modelo"

(continuación)

de los presos"... Por desgracia para él estos últimos pertenecían al grupo de hombres que, por una cajetilla de cigarros, se creían en la obligación de decirnos que éramos unos héroes... Tal como nos lo pintó Montenegro, era un tipo temible, traidor, inteligente, cruel y con una influencia decisiva sobre el capitán Castells y el teniente Díaz Galup. Del primero pronto se hizo valido, indispensable y, en cuanto a Díaz Galup, fueron muchos los que nos contaron que la primera víctima del torvo Supervisor fue obra de él.
Empero, fue cerca de Castells donde el terrible personaje ejerció con más siniestros resultados su influencia. Acaso en ningún otro criminal podrían encontrarse cualidades tan eminentes como en este, para que se le pudiera considerar el "Presidente Perfecto".

Había entrado en el Presidio por la puerta del honor, por la que se le abre a los asesinos, pues, según nos contara Rubén León, había matado en forma alevosa a Belisario Ramírez, General de la Guerra de Independencia, allá en Manzanillo.
En el Penal medró algún tiempo buscando una manera de brillar, de destacarse sobre los demás criminales. Y al cabo lo consiguió. Obtuvo la confianza de los jefes y pudo hacer vida de hombre libre... Pérfido, hizo befa de la amistad imprudente de escoltas y oficiales y pudo gozar la mujer de más de uno...
Cuando llegó el capitán Castells a hacerse cargo del Presidio, Goyito adivinó que, por fin, iba a tener un jefe digno de él... Pronto se hizo su alter ego, porque Castells, en su locura exterminadora, necesitaba un hombre sin escrúpulos, con experiencia ya, que le mostrara el camino, que le revelara quiénes eran los "peligrosos", los "incorregibles"; que le enseñara una "técnica" del crimen, capaz de "dejar aquello en 600 hombres"...
Y Goyito era el hombre que necesitaba Castells. Había alcanzado, con los años de prisión, el pleno desarrollo de sus extraordinarias facultades de presidiario: una impulsividad bárbara y bestial; una capacidad incomparable para la intriga, y una habilidad extraordinaria para la doblez y la traición, unido todo, cuando era necesario, a una diplomacia y a una corrección irreprochable, constituían su instrumental. Por otro lado, su descenso moral llegaba ya hasta lo último... Aunque se las había ingeniado pronto para pasar con frecuencia el "rastrillo", y, por ese camino, utilizando la traición a principios invulnerables de la amistad, había resuelto el problema sexual; lo que luego hizo también con las mujeres de algunos de sus compañeros presos, que las pudieron llevar a lugares próximos al Presidio -y hasta llegó a tener hijos con una de ellas-; pues a pesar de todo esto, todo el Penal lo acusa de haber sido uno de los pederestas más furiosos que pasaron por él... Numerosos adolescentes, unos por las buenas y otros por las malas, fueron arrastrados por Goyito al vicio, y si alguno fue demasiado viril, la muerte sirvió de consuelo a sus lascivos caprichos de simio en celo... Su fama en este sentido fue tal, que en el Presidio, todos los que tuvieron su amistad o su simpatía, desde el más alto al más humilde, no han escapado, para la mayoría de los presos, a la sospecha persistente de haber sido sodomitas...

Sin duda tuvo personalidad, inteligencia y audacia. Gracias a ello logró ejercer influencia sobre Castells y sobre Díaz Galup, hasta tal punto que, si no fue el verdadero jefe del Presidio -porque Castells también tenía una poderosa personalidad-, en cambio, se le temía como si él fuera el jefe.
Castells, que era hombre austero y hasta frío, si se olvida su pasión por el exterminio, por "limpiar a la sociedad de criminales", hizo perfecta compañía con Goyito, que era tan salaz y desordenado. Junto con Favila Regojo, otro que disfrutó del favor del Capitán, hasta que lo envenenaron por imprudente, acompañaba siempre a Castells en sus periódicos viajes a La Habana; y allá, en la Isla, en la misma casa que el Capitán, vivían los dos favoritos.
Su autoridad en Presidio llegó a ser tal, que nada como el auxilio de algunas cartas podría dar una idea de la misma.


 
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