Los poemas eróticos
constituyen la parcela creativa, que en su nexo con la tradición
de la lírica nacional, son el más amplio giro
de gozne poético en lo que va de historia de la literatura
cubana y uno de los precursores de esa visión desenfadada
sobre el sexo, el cuerpo femenino y la intimidad en la poesía
de habla hispana. Ellos están incluidos en Arabescos
mentales y La
torre del silencio.
Nieve
en campo de luz Sin
palabras
Para
tu piel sensual Agarena
Erotismo
Erosión
nacarina
Pompones
de carne
NIEVE EN CAMPO DE LUZ
Como queda abatido el oleaje
después de haberse levantado cumbre
y lame del peñón la pesadumbre,
haciendo espuma lo que fue coraje,
así tú, tras el ímpetu
salvaje
del choque fecundante de la vida,
tiemblas con la frialdad de un ala herida
hasta desfallecer como un encaje.
Absorto te contemplo en tu desnuda
majestad de Afrodita: impúber flanco,
vientre felino, dominante el pecho,
mientras se extingue en laxitud aguda
la nieve viva de tu cuerpo blanco
sobre la nieve exánime del lecho.
30 enero 1909 
PARA TU PIEL SENSUAL
Mirándote desnuda junto al lecho,
como un ensueño que se hiciera vida,
pongo un beso de amor _ala encendida_
entre las prominencias de tu pecho.
En tanto bebo la fragancia suave
que tu piel de fémina hace heliotropo,
pienso, (parece que desciende un copo)
pienso y mascullo: (se levanta un ave)
"Afrodita surgió de entre la
espuma,
rompiendo los cendales de la bruma,
al son de los vibrantes caracoles;
y tú, más blanca, de la concha
misma
para tu piel sensual hiciste un prisma
que trueca el nácar en fugaces soles…"
21 septiembre 1908 
SIN PALABRAS
Me gustan tus labios gruesos
y tus ojos adormidos:
temblor fragante de besos
y ocasos oscurecidos!
Busco tus brazos posesos,
amo tus muslos fornidos:
guirnaldas que oprimen besos
y tibio ambiente de nidos!
Sueño con inflexiones
de tu voz y de tus besos
de la entrega fugitiva.
Y hay en tus modulaciones
inconfesados excesos
de una sumisión esquiva.
7 noviembre 1913 
AGARENA
Pelo corto y negro, (toca
que ata cinta colorada)
voz que un sortilegio evoca,
ojos de sierpe encantada,
frente fugitiva, y boca
grande como una cortada,
dan expresión a su loca
cara de niña taimada.
Con lujurias inconstantes,
cual sus arrancadas hiantes
tiembla, humano cascabel,
cuando su cuerpo crepita
hecho una llama maldita
bajo mi espasmo cruel.
24 octubre 1915 
EROTISMO
Frente a la luna argentada
del espejo, se retoca
el carmín que da a su boca
los tintes de la granada.
Frente a la luna argentada
del espejo, se está en pie;
y, desnuda, es rosa-té
sobre la alfombra encarnada.
Frente a la luna argentada
del espejo, le provoca
el carmín que da a su boca
los tintes de la granada.
Sobre la luna argentada
del espejo… ¡yo bien sé
que ella besuqueó el muaré
de su piel inmaculada!
24 diciembre 1912 
EROSIÓN NACARINA
El blanco solamente es una gama
cuando _red ideal_ tu piel exorna
y en viola, coral, perla, nieve, torna
el rayo incierto que la luz derrama.
Milagroso tu cutis, iris finge
en donde una vital policromía
miente azules prismáticos de día,
rosáceos de crepúsculos restringe.
Pues que tu cuerpo serpentino es blanco,
en el esguince de tu erecto flanco
halla el pincel paleta cristalina,
cuando al desanillar tus curvaturas
canta el nácar sus locas aventuras
sobre tu desnudez alabastrina.
31 diciembre 1908 
POMPONES DE CARNE
Tienen sabiduría tus caderas,
tan flexibles como algunas maderas
de mi predio natal.
Tienen sabiduría tus caderas,
para enojo de ansiadas bayaderas
del suelo Oriental.
Tienen tus elásticas caderas
olores de maderas
de algún país Oriental,
y ciertas felinas maneras
de contraerse como panteras
y de tremer como el chacal.
Se abren como gardenias tus caderas
bajo las blancas laderas
que hacen tu cintura jovial,
y tienen arrogancias placenteras
y cadencias ligeras
del ritmo amoroso que dice del Mal.
Yo amo tus caderas
porque en varias maneras
han sabido darme el placer sin igual
de ser lúbricas esferas
y de ser hilanderas
de la rueca del Acto paraisal.
Y al ver tus gentiles caderas _
acoplado contigo de varias maneras_
mover con sabiduría sus hechiceras
blancuras de nube estival,
he sentido ansias fieras,
de adorarlas, de herirlas, si no fueras
a veces tan fría y tan paradojal,
tan fría y tan irracional,
y tan sensual…
27 mayo 1910 