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LA PICARESCA BARROCA DE REYNALDO GONZÁLEZ Entrevistas de Filippo La Porta para L´Unitá (6 de enero) e Il Manifesto (8 de julio), reproducidas en La Habana por La Gaceta.


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Con la Novela Al cielo sometidos el cubano Reynaldo González ganó el Premio "Italo Calvino" 2000 que otorgan conjuntamente el Grupo Fundacional "Italo Calvino", la asociación italiana ARCI, la Embajada de Italia en Cuba y la UNEAC. El investigador literario Filippo La Porta, uno de los jurados del premio, ha conversado con el autor para los periódicos romanos Il Manifesto (6 de enero) y L´Unitá (8 de julio). La Gaceta entrega en versión española esas conversaciones.

Imagínese desembarcar en Cuba, desde la misma carabela de Cristóbal Colón, y luego de abandonarse, maravillado, al jugueteo de pájaros variopintos, de succionar con gula los frutos tropicales y embarrarse la cara con sus jugos, rodar por una playa junto con los nativos... La Novela del cubano Reynaldo González Al cielo sometidos ( Sottomessi al cielo , Tropea Editore, traducción de Barbara Bertoni y Silvia Sichel) semeja una crónica detallada, casi "en tiempo real", de una experiencia semejante. Una inmersión total, psicológica y física, en una realidad virtual reconstruida pacientemente en un laboratorio. González, nacido en 1940, es un significativo escritor varias veces laureado por la crítica cubana y con esta Novela se alzó con el premio que toma el nombre de "Italo Calvino", quien entre los latinoamericanos solo se sentía en afinidad con Borges y que aparentemente no tendría nada que ver con Sottomessi al cielo. Pero esta Novela sí se le acerca desde su vertigine del dettaglio (en su famosa lección americana sobre la exactitud), pues González, con su sustanciosa narración picaresca y barroca, nos adentra en un sus infatigables observaciones y referencias. Allí encontramos un pasado histórico que dialoga con el presente sobre el irreductible valor del individuo, más la recuperación imaginativa de una perdida sensualidad. Desde sus páginas el escritor se muestra como una singular figura de soñador que no espera del mañana, pero tampoco accede a la nostalgia de una época nunca vista. La suya es una narración crítica desde el interior de su argumento, no una exaltación del pasado, todo ello entregado en una construcción verbal que bordea la experimentación entre un lenguaje actual y apelaciones al de la época reconstruida. En la conversación González se nos revela como un escritor, sí, hiperliterario, pero que ama y goza la naturalidad de la vida. Es un cubano orgulloso de pertenecer a una cultura que con un ritmo nuevo y palpitante trasciende los productos de la exausta Europa. En su caso, la reconstrucción de época es una lección de literatura y un derroche de conocimientos adquiridos en cuidadosas búsquedas. A este peculiar Novelista cubano lo vengo acosando con mis preguntas, primero en su casa habanera, luego en un restaurnte romano.

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