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Graziella Pogolotti
 
Eliseo Diego
 
Radamés Giró
 
María del Carmen Barcia
 
Eduardo Torres-Cuevas
 
Fina García Marruz
 
Leonardo Acosta
 
Alicia Alonso
 
Manuel Moreno Fraginals
 

“...Afectos al trabajo impresionista, escrito con prisa y fundado más en la aproximación que en la certeza, hemos descuidado con frecuencia la lenta tarea investigación erudita. Nos acomodamos de hecho, aunque conceptualmente hayamos entendido otra cosa, al modo tradicional de recorrer la plástica a través de sus “artes mayores” –arquitectura, escultura, pintura—, aunque es cierto que en el caso particular de Cuba ya nos habíamos percatado hace tiempo de que una cabal comprensión de nuestro Siglo XIX no puede lograrse sin dejar sitio preponderante al grabado. Obra de artesano, hecha con fines utilitarios, entrega a primera vista una historia anecdótica de paisajes y acontecimientos mucho más apegada a lo cotidiano. Pero su propia evolución, los motivos de la temprana aparición en Cuba de la litografía, de su auge posterior y del camino que tomará al cabo, impulsada por la industria tabacalera, nos sitúa en pleno centro de nuestra historia económica, social y cultural. Por eso este libro, realizado con apego riguroso al documento, lejos de agotar un tema, abre nuevos cauces a la investigación y contribuye a poner muchas cosas en su sitio.

“el excepcional rigor en el manejo de las fuentes documentales y bibliográficas, le ha permitido a la autora entregar al investigador futuro, a quien retome estos cercanos temas, un impresionante conjunto de datos. El curioso, el diletante, tendrá a su alcance un texto sobrio y preciso, escrito con modestia, y sabrá recorrer gustoso las páginas documentales, marcadas por el sabor de su tiempo...”

Graziella Pogolotti, Presentación al libro La memoria en las piedras.

 

 

“...Uno ha seguido absorto el bien dispuesto desfile de los datos que ofrece esta historia, y luego de repasar por undécima vez su bello manejo de visiones, cierra el libro con la convicción de que en nuestro país la imagen no proliferará jamás en una abundancia idiota. Ya que el solo esmero que aquí se le dedica es prenda de que estará siempre al servicio de los ojos, para su delicia y provecho. No vamos, no, a malgastar nada, y mucho menos aquello que, en el arte, es como el alma de las cosas...”

Eliseo Diego, Prólogo al libro La memoria en las piedras.

 

 

“...Cuando se haga el recuento de aquellos que han contribuido a conocernos mejor, la obra de Zoila Lapique quedará como un monumento a la paciencia, la pasión y la sabiduría impar.

“Nadie como ella ha hurgado tan a fondo en la prensa periódica de los Siglos XVII y XIX. Nadie como ella nos ha puesto en presencia de los más diversos matices de ese período fundador de nuestra nación...”

Radamés Giró

 

 

Zoila Lapique posee una personalidad poco común. En ella se unen una sólida erudición, una generosidad sin límites y una ingenua espontaneidad. Reparte conocimientos como quien regala flores, y no establece distinciones para hacerlo. Tal vez por eso me recuerda siempre a las hadas madrinas de los cuentos infantiles. Disfruto de su amistad desde hace muchos años y siempre me congratulo por haber tenido ese privilegio. Este premio es un obsequio merecido que regocija a todos los que la quieren y prestigia a las ciencias sociales cubanas...”

María del Carmen Barcia

 

 

“...Durante años Zoila Lapique ha sido una trabajadora incansable sumergida en los polvorientos, amarillos y, en muchos casos, deteriorados documentos de los que extrajo secretos que se han convertido en conocimiento nuevo para todos. Zoila y la Biblioteca Nacional eran, para muchos jóvenes investigadores, una sola institución. Su generosidad y espíritu de cooperación complementaban la rigurosidad y exigencia en la creación de su obra. Los libros de Zoila Lapique, creados a partir de largos años de trabajo, constituyen uno de los aportes más novedosos de los últimos cuarenta años a la historia y la cultura de Cuba. Considero de toda justicia este merecido premio.

Eduardo Torres-Cuevas

 

 

No hay quien ahora no alabe
Su cubículo compuesto,
Ni quien sepa, por supuesto,
Más que ella de Miahle. (1)

¿No adivinan, voto a Baco,
Quién toma café a raudales...?
Es quien de músicas sabe
Y marquillas de tabaco.

Y ahora cierro los labios,
Que es fácil la adivinanza.
Es quien busca criollas danzas
Y le dice “niño” a Octavio. (2)

Fina García Marruz

1. Federico Miahle, litógrafo francés que trabajó en Cuba en el siglo XIX.
2. Se refiere a Octavio Smith, importante poeta perteneciente al Grupo de Orígenes.

 

 

“...La contribución de Zoila Lapique a la historia de la cultura cubana es inestimable. Su obra resulta asombrosa por el sabio manejo de la sociología y la historiografía en el análisis de nuestra música, artes y costumbres. Su tenacidad, paciencia y honestidad constituyen un sólido ejemplo para todos los que luchamos por el rescate de la verdadera historia de nuestra cultura nacional...”

Leonardo Acosta

 

 

“Ciudad de La Habana, 11 de enero del 2003

Compañera Zoila Lapique.

Estimada compañera:

Quiero expresarle en mi nombre y el de Pedro mi más sincera felicitación por habérsele concedido el Premio Nacional de Ciencias Sociales, honor que nos parece muy merecido.

Con nuestro afecto,

Alicia Alonso

 

 

...“Y estimamos que también resulta claro que un trabajo de estas proporciones no hubiese llegado a su culminación si no hubiésemos recibido una amplia ayuda institucional e individual. Y queremos agradecer esta ayuda a:

Zoila Lapique y Virgilio Perera, a quienes catalogamos como coautores de muchas de estas investigaciones. Sin ellos este libro no se hubiese terminado. El inventario de ingenios cubanos es más una obra de arte de Zoila Lapique que mía”...

(Manuel Moreno Fraginals, El Ingenio. Ed. Ciencias Sociales, La Habana, 1978. T. 1, p. 11).

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