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“...Afectos
al trabajo impresionista, escrito con prisa y fundado más
en la aproximación que en la certeza, hemos descuidado
con frecuencia la lenta tarea investigación erudita. Nos
acomodamos de hecho, aunque conceptualmente hayamos entendido
otra cosa, al modo tradicional de recorrer la plástica
a través de sus “artes mayores” –arquitectura,
escultura, pintura—, aunque es cierto que en el caso particular
de Cuba ya nos habíamos percatado hace tiempo de que una
cabal comprensión de nuestro Siglo XIX no puede lograrse
sin dejar sitio preponderante al grabado. Obra de artesano, hecha
con fines utilitarios, entrega a primera vista una historia anecdótica
de paisajes y acontecimientos mucho más apegada a lo cotidiano.
Pero su propia evolución, los motivos de la temprana aparición
en Cuba de la litografía, de su auge posterior y del camino
que tomará al cabo, impulsada por la industria tabacalera,
nos sitúa en pleno centro de nuestra historia económica,
social y cultural. Por eso este libro, realizado con apego riguroso
al documento, lejos de agotar un tema, abre nuevos cauces a la
investigación y contribuye a poner muchas cosas en su sitio.
“el
excepcional rigor en el manejo de las fuentes documentales y bibliográficas,
le ha permitido a la autora entregar al investigador futuro, a
quien retome estos cercanos temas, un impresionante conjunto de
datos. El curioso, el diletante, tendrá a su alcance un
texto sobrio y preciso, escrito con modestia, y sabrá recorrer
gustoso las páginas documentales, marcadas por el sabor
de su tiempo...”
Graziella
Pogolotti, Presentación al libro La memoria en
las piedras.

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“...Uno
ha seguido absorto el bien dispuesto desfile de los datos que
ofrece esta historia, y luego de repasar por undécima vez
su bello manejo de visiones, cierra el libro con la convicción
de que en nuestro país la imagen no proliferará
jamás en una abundancia idiota. Ya que el solo esmero que
aquí se le dedica es prenda de que estará siempre
al servicio de los ojos, para su delicia y provecho. No vamos,
no, a malgastar nada, y mucho menos aquello que, en el arte, es
como el alma de las cosas...”
Eliseo
Diego, Prólogo al libro La memoria en las piedras.

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“...Cuando
se haga el recuento de aquellos que han contribuido a conocernos
mejor, la obra de Zoila Lapique quedará como un monumento
a la paciencia, la pasión y la sabiduría impar.
“Nadie
como ella ha hurgado tan a fondo en la prensa periódica
de los Siglos XVII y XIX. Nadie como ella nos ha puesto en presencia
de los más diversos matices de ese período fundador
de nuestra nación...”
Radamés
Giró

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Zoila
Lapique posee una personalidad poco común. En ella se unen
una sólida erudición, una generosidad sin límites
y una ingenua espontaneidad. Reparte conocimientos como quien
regala flores, y no establece distinciones para hacerlo. Tal vez
por eso me recuerda siempre a las hadas madrinas de los cuentos
infantiles. Disfruto de su amistad desde hace muchos años
y siempre me congratulo por haber tenido ese privilegio. Este
premio es un obsequio merecido que regocija a todos los que la
quieren y prestigia a las ciencias sociales cubanas...”
María
del Carmen Barcia

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“...Durante
años Zoila Lapique ha sido una trabajadora incansable sumergida
en los polvorientos, amarillos y, en muchos casos, deteriorados
documentos de los que extrajo secretos que se han convertido en
conocimiento nuevo para todos. Zoila y la Biblioteca Nacional
eran, para muchos jóvenes investigadores, una sola institución.
Su generosidad y espíritu de cooperación complementaban
la rigurosidad y exigencia en la creación de su obra. Los
libros de Zoila Lapique, creados a partir de largos años
de trabajo, constituyen uno de los aportes más novedosos
de los últimos cuarenta años a la historia y la
cultura de Cuba. Considero de toda justicia este merecido premio.
Eduardo
Torres-Cuevas

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No
hay quien ahora no alabe
Su cubículo compuesto,
Ni quien sepa, por supuesto,
Más que ella de Miahle. (1)
¿No
adivinan, voto a Baco,
Quién toma café a raudales...?
Es quien de músicas sabe
Y marquillas de tabaco.
Y
ahora cierro los labios,
Que es fácil la adivinanza.
Es quien busca criollas danzas
Y le dice “niño” a Octavio. (2)
Fina
García Marruz
1.
Federico Miahle, litógrafo francés que trabajó
en Cuba en el siglo XIX.
2. Se refiere a Octavio Smith, importante poeta perteneciente
al Grupo de Orígenes.

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“...La
contribución de Zoila Lapique a la historia de la cultura
cubana es inestimable. Su obra resulta asombrosa por el sabio
manejo de la sociología y la historiografía en el
análisis de nuestra música, artes y costumbres.
Su tenacidad, paciencia y honestidad constituyen un sólido
ejemplo para todos los que luchamos por el rescate de la verdadera
historia de nuestra cultura nacional...”
Leonardo
Acosta

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“Ciudad
de La Habana, 11 de enero del 2003
Compañera Zoila Lapique.
Estimada compañera:
Quiero expresarle en mi nombre y el de Pedro mi más sincera
felicitación por habérsele concedido el Premio Nacional
de Ciencias Sociales, honor que nos parece muy merecido.
Con nuestro afecto,
Alicia
Alonso

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...“Y
estimamos que también resulta claro que un trabajo de estas
proporciones no hubiese llegado a su culminación si no
hubiésemos recibido una amplia ayuda institucional e individual.
Y queremos agradecer esta ayuda a:
Zoila
Lapique y Virgilio Perera, a quienes catalogamos como coautores
de muchas de estas investigaciones. Sin ellos este libro no se
hubiese terminado. El inventario de ingenios cubanos es más
una obra de arte de Zoila Lapique que mía”...
(Manuel
Moreno Fraginals, El Ingenio. Ed. Ciencias Sociales,
La Habana, 1978. T. 1, p. 11).

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