Entre 1960 y 1968 puede situarse el período de esplendor de los movimientos guerrilleros en América Latina. Las coordenadas de la época apuntaban hacia la soñada revolución mundial con nuestro continente jugando el privilegiado papel de pionero en la emancipación de los oprimidos del planeta. Fue el decenio del gran fervor izquierdista, cuando profesar esas ideas, ser devoto de los Beatles, Violeta Parra y Silvio Rodríguez resultaba «elegante» a los ojos intelectuales.
Los poetas santiagueros Teresa Melo y Reynaldo García Blanco se dieron cita en el Centro Cultural Literario Habana, sede habitual del encuentro, el viernes 17 de septiembre, para homenajear a José Lezama Lima.
La editorial Capiro acaba de cumplir 20 años de existencia, y contra viento y marea sortea todo tipo de dificultades económicas para convertir el libro y la lectura en un hecho cultural sin precedentes.
Subrayó Lezama Lima: «[…] un poeta joven hay que descubrirlo y encubrirlo para cuidarlo del daño y la maldad. Descubrirlo y encubrirlo para que se desenvuelva sin riesgo innecesario en la pradera y en el río. Si se le descubre y no se le encubre se desasosiega».
Según Paloma Altolaguirre, en cuatro años se tradujeron en la Imprenta “La Verónica” unos doscientos libros, cada uno impreso y encuadernado a mano por el equipo que encabezaron Manuel Altolaguirre y Concha Méndez.
Selección de la poesía norteamericana de los siglos XIX y XX publicada por la Editorial Arte y Literatura.
Atractiva historia de cómo se desarrolla en Cuba la United Fruit Sugar Company, publicada por la Editora Política.
La poesía de Ángel Augier, estrenada en el meridiano de la vanguardia, rápidamente se encentró sobre su decir propio, después de una breve aventura iconoclasta.
La aparición de los Sonetos Escogidos de Serafina Núñez (
