Somos lo que la ciudad es, a la vez que ella tiene nuestra huella. Parece un juego de palabras, mas, como dijera Dulce María Loynaz, tan unido está el hombre a su casa —y por extensión a la ciudad— que es imposible que cambie la una sin que la otra se modifique.
Soy de las más fervientes defensoras de los libros que nos ayudan a completar nuestra noción de la Historia, lo que es igual a decir nuestra visión de nosotros mismos. Por eso no puedo menos que saludar la aparición de Salvador Cisneros Betancourt contra un presidente plattista, de Ricardo Muñoz.
Galardonado con el Premio de narrativa José María Arguedas de la Casa de las Américas en 2005 (fecha en que yo ganaba el Premio de Novela por Fiebre de Invierno) y publicado al año siguiente por el Fondo Editorial de esa institución, solo hasta hace unos meses tuve la posibilidad de adquirir el extraordinario libro de cuentos del brasileño Rubem Fonseca: Pequeñas Criaturas.
Con el título de La dicha enferma, Ediciones Mecenas, de Cienfuegos, se ha puesto en circulación un volumen antológico que recoge los Premios de Reseña Crítica Literaria Segur, que cada año convoca el Centro de Promoción e Investigación Literaria Florentino Morales, la UNEAC y la AHS de la provincia, en ocasión de cumplirse la primera década de este certamen.
“Canto a Juana” es una atractiva representación escénica de una parte de los textos de Juana Borrero, poetisa cubana nacida en La Habana en 1887 y fallecida en Cayo Hueso, Estados Unidos, en 1896, que fuera presentada en el Centro Cultural Dulce María Loynaz, el pasado jueves 20 de mayo, como parte de la acción Palabra del Mundo, que promueve el XV Festival Internacional de Poesía de La Habana.
En el espacio Ciclos en Movimientos, que se efectúa en la casa Dulce María Loynaz, tuvo lugar este 18 de mayo la presentación de dos tomos de Las obras completas de José Martí.
Lo vi por primera vez, en los días de otra Feria del Libro, junto a una amiga que -él sin saberlo- teníamos en común. Yo iba rumbo “al Camagüey” y ellos quedaban en su “Ciego del Ánima” querido. Disfruté la elegancia de su sentido del humor, sus observaciones precisas, dichas con agudeza y en buen cubano.
Nacido en Monterrey, Nuevo León, el 17 de mayo de 1889, Alfonso Reyes estudió en la Escuela Nacional Preparatoria y en la Facultad de Derecho de México, donde se graduó en 1913.
Nunca conocí a Juan Rulfo, lo que es igual a decir que ya no lo conoceré jamás. Como tantos lectores, como tanto devorador de libros picado por el animal roñoso de la literatura, solo puedo acumular repetidas lecturas suyas y un desordenado y poco confiable anecdotario que me ayude a construir algunos párrafos ahora, justo cuando Pedro Páramo está cumpliendo cincuenta años de publicada
Presentación del Premio testimonio de la Editorial Ciencias Sociales
