Gabo, un ausente presente en feria de Buenos Aires.
Su obra en general está tocada por un dejo, un gustillo de picardía diluida entre la trama, a la manera de una simple pizca de albahaca que se integra a otros muchos aderezos para darle sabor a su prosa.
En este libro de un realismo fabulado, César funge como cronista de una ciudad mágica, donde se esbozan escenas epocales a manera de cuadros en una galería.
