Novedades de la obra

  • La primera novedad que contiene el Catauro, es el tratamiento como Seres, a entidades de todos los reinos conocidos de la naturaleza, e incluso, de los otros menos conocidos. De esta manera, juntos en la misma aventura, tendremos criaturas antropomorfas; fitomorfas; y zoomorfas; santos y demonios; apariciones y milagreros; brujas, piratas y bandidos; vírgenes y pecadores, que comparten de buena o mala gana, el reducido espacio de estas páginas, con entidades sobrenaturales; personajes del saber fabulativo y paremiológico; o personajes de la vida real, cuyas actitudes, acciones, o situaciones en que se vieron envueltos, les convirtieron en leyendas.
  • Esta primera edición de el Catauro contiene 792 entradas léxicas. Cada una de ellas ofrece en orden consecutivo: el vocablo de acceso, el género, la referencia a la categoría en que se ha clasificado, la sinonimia y la descripción, que a juicio de los autores es la más usada o la que mejor refleja la definición del ser denominado.
  • La descripción, o comentario de cada entrada léxica, está compuesta por un artículo, en el cual pueden encontrarse palabras indicativas de otros vocablos de acceso en el mismo Catauro, señaladas en negritas, de manera que el lector pueda navegar, por la madeja que relaciona y vincula términos, temas y personajes, en alucinante travesía entre las ramas del árbol mitológico cubano.
  • Los autores parten de la tesis que declara a la verdad, "como un espejo que se rompió en mil pedazos". Es por eso que con toda intención, en cada artículo que define términos de carácter controversial, podrán encontrarse distintas acepciones, enfoques, identidades, doctrinas, rasgos, cualidades y particularidades, que en algunos casos muestran divergencias y en otros son totalmente opuestos entre sí, buscando que a cada lector le sea dable, proyectar su visión a las otras porciones de aquel "espejo quebrado", que no ha podido conocer anteriormente; en las que encontrará reflejadas, imágenes y conceptos diferentes a los que está acostumbrado.
  • También, al lector avezado no le será difícil encontrar diferentes formas de estilos y géneros en la redacción de los artículos que definen los citados términos de la obra, pues el lacónico modo habitual descriptivo y seco de los diccionarios habituales, nunca pareció agradable a los autores para presentar la información de la manera en que deseaban exponerla, pensando que estas diversidades puedan brindar una lectura más amena, instructiva, entretenida y agradable.
  • En la mayoría de los temas tratados, los autores han intentado siempre sugerir imágenes, antes que procurar conceptos abstractos, puesto que estamos en presencia de valiosos arquetipos y mitologemas de alto contenido semiótico, que sería lamentable camuflar o enmascarar por accidente, tratando de darle altos vuelos al lenguaje. Por lo cual el lector encontrará generalmente un lenguaje llano y sencillo en la redacción de los artículos que describen y/o comentan los términos de entrada.
  • Las puertas de muchos templos, de los más diversos sistemas de pensamiento, fueron abiertas a los autores. Y aun lo están. A pesar que sus practicantes y sacerdotes conocen, que estos no acudían allí con la intención de profesar. Acontecimiento que se fundamenta en el enfoque de la Obra, que resulta de una investigación, donde se vierten conceptos y concepciones, tal como han sido captados del imaginario popular, con una visión ecuménica, polifónica y universalista, donde el respeto y la tolerancia hacia todas las formas de pensamiento devocional, se convirtieron en actitudes, normas y postulados que de algún modo se tratan de trasladar al lector, para que nuestra autoestima como pueblo culto, ascienda otro peldaño hacia la universalidad.
  • Contiene esta obra además, no pocas tesis ocultas, que sus autores no se propusieron plantear, ni han sido escritas aun. Tesis que de maneras misteriosas, parecen estar dictadas por los propios personajes que las contienen, y que afloran abundantes como tatuajes invisibles de ese ancestral cuerpo mitológico, para quienes puedan ver más allá del texto simple, y redescubrirnos, como la civilización en transición que somos. Propuestas que tal vez nos sean útiles para evitarnos caer en ese simbólico universo colectivo caótico, que actualmente se desgaja en otras partes del mundo, porque al olvidar esos grupos humanos sus memorias ancestrales, han perdido sus raíces.
  • Finalmente, confiesan sus creadores, que escribir Catauro, les ha revelado en toda su magnitud, la categoría “mitología cubana”, tal como la vio Feijóo: a manera de un tejido laminar y coherente de sucesos, personajes, metáfora y sabiduría, que fluye desde la prehistoria a la actualidad, sobre la cual aflora la cubanidad, como símbolo de identidad nacional: peculiar, única, irreverente, doliente y florida, engarzada siempre de la Iberoamericana y la de entornos aun más lejanos. A esto se refieren los autores, al comparar la identidad de alguna criatura de la imaginación criolla, con mitologemas propios del espacio y el tiempo fabulativo del saber humano, revelado en la cultura de otras etnias, religiones o pueblos, con los cuales lo cubano se hace universal.