Pasear la mitología cubana

Hay muchas formas de leer un libro. En el caso de El Catauro, existe entre estas muchas, una que ofrece la posibilidad de sacar la mayor cantidad de información en el mínimo tiempo posible. Ha sido creada especialmente, para aquellos que deseen viajar por el maravilloso mundo interior de estos Seres extraídos del imaginario colectivo de La Mayor de las Antillas. En realidad, este libro se diseña en forma de diccionario para ofrecer la posibilidad de ese peregrinaje a través de la mitología cubana, conociendo que cada lector lleva un “descubridor” dentro de sí: astuto, persistente y totalmente capaz, de percibir esa complicada madeja que entreteje todas las ramas del árbol mitológico cubano, descubrir las mágicas relaciones que se establecen entre cada una de estas criaturas y apreciarlas en su verdadera dimensión, más allá de los simples términos de diccionario que aparentan, imbricadas en ese tejido laminar del cual hablaba Samuel Feijóo.

Pero el lector que decida realizar este periplo a través de la mitología cubana, debe obtener las claves que le permitirán desplazarse entre los territorios míticos que contiene El Catauro. Para ello, también es muy conveniente entender la clasificación de cada término o entrada léxica.

Esta clasificación ha sido creada por los autores, exclusivamente para organizar mejor los contenidos de la presente obra, y no tiene más pretensiones que esta.

Los siguientes ejemplos ayudarán a comprender fácilmente como están clasificados para este propósito, los Seres míticos y legendarios que contiene El Catauro.

Para entender la clasificación:

Otro ejemplo:

En este artículo que describe el término CEIBA, el lector podrá encontrar referencias a vínculos directos con otros Seres de la mitología cubana, con los cuales está relacionado. Estos son: Dios // Aggayú // Abakuá // ñáñigos // Sicán // Tanze // Abasi // nganga // Iroko // san Fankón // Santa Bárbara // Orula // Ifá // chicherecú // caribes // espíritu //.

El peregrinaje

El viaje se inicia cuando al buscar estos vínculos en el propio Catauro, el lector comienza a trasladarse a regiones mitológicas de estos otros Seres: del panteón mitológico Abakuá, con: Abakuá // ñáñigos // Sicán // Tanze y Abasi; de la Regla de Osha, con: Iroko // Orula e Ifá; de la iconografía cristiana, con: Dios y Santa Bárbara; de la Regla Palo Monte, con: nganga e Iroko; del imaginario popular, con: chicherecú y espíritu.

De este modo, mientras el lector continúe descubriendo las mencionadas vinculaciones, continuará el viaje a través del árbol mitológico cubano, pues cada vez que visite la descripción de alguno de estos Seres, encontrará que está fuertemente vinculado con otros. Así, la travesía proseguirá llevándole de un rincón a otro de la geografía cubana; sin tener en cuenta orden específico en épocas, personajes o sucesos; sin preferencia alguna de escenarios, géneros, razas, ni procedencia social. Sin objeción de categoría taxonómica, ni censura por pertenencia a reino alguno de la naturaleza.

Advertencia

Como en todo viaje que se emprende en la vida, este también puede tener sus peculiaridades y sus consecuencias. Hay un aviso que deben escuchar todos aquellos lectores decididos a iniciar este alucinante recorrido:

El viaje no termina cuando se cierra el libro.

No pocos de estos Seres han sido creados desde hace mucho tiempo, para instalarse en la imaginación de los humanos. Conocen sus objetivos y poseen las capacidades para ejercitar estas funciones. Aun después de cerrar El Catauro, muchas de estas criaturas permanecerán en el recuerdo de los lectores, proyectándose una y otra vez en las paredes de sus mentes hasta que, de boca a oído, puedan ser contadas a otros sus historias. Solo entonces quedará parcialmente liberado el lector-peregrino. Este es el precio del pasaje. Tal es, el poder secreto de estos mitos y leyendas. Así ha sido siempre y así seguirá siendo por muchos siglos.