¿Por qué Catauro?

Esta palabra describe en Cuba un recipiente tradicional, de variados usos, construido artesanalmente con la yagua, o pecíolo de las hojas de la palma real. Con relación a este vocablo, la hermosa leyenda aborigen de Caonao, relata que Maroya, la diosa de la noche, hizo brotar a la india Jagua con la magia del rayo de luna, entre las frutas recolectadas dentro de un catauro. La bella joven fue traída al mundo para disipar la soledad de Caonao. Esta fantasía antillana, señala el uso del citado receptáculo por los nativos cubanos, de quienes lo heredaron los primeros campesinos criollos. Posteriormente, lo emplearon también los chinos y las negras libertas, vendedoras de frutas y golosinas, para almacenar y transportar sus productos. Variados tipos de catauros se emplean todavía en las zonas rurales para diversas tareas de almacenamiento y embalaje, como es el caso del tabaco, el cacao y la raspadura, golosina esta última de rancia estirpe cubana, salida de negras manos esclavas, que manipulaban los primitivos trapiches para moler la caña de azúcar.

Catauro fue también, gracias a esto, el oportuno neologismo, en su nueva acepción, utilizado por el ilustre sabio Fernando Ortiz, para dar nombre a su colección de notas sobre palabras incorporadas al vocabulario del español residente en Cuba, publicado en 1923, acrecentando con este significado, el léxico ilustrado cubano. Luego vio la luz el Cataurito de cubanismos, de Juan Marinello, en 1924. Retomándose de manera permanente el vocablo titular en la prestigiosa revista cubana de antropología Catauro, de la Fundación Fernando Ortíz, que liderea la actualidad de esta ciencia en nuestro país y es conocida en gran parte del mundo.

Así ha sido y es catauro, un vocablo recipiente de las ancestrales culturas cubanas, donde etnos, historia, sabiduría, folclor, sensualidad, mitología, ritualidad y fantasía, son transportados juntos, ya durante más de cinco siglos, llevado por las manos de esclavos negros; inmigrantes chinos y españoles; campesinos; insurrectos mambises; creyentes; ateos; virginales santas y excelentes pecadores.

Es por eso "Catauro", representación sustancial de cubanía, y no hubo entonces mejor palabra para encabezar título, que pretenda mostrar esta pluralidad en la unidad que hemos sido y somos los cubanos.