Del mismo modo en que el todo no es la suma de las partes, la ideología no puede ser la suma (conflictiva) de los diversos discursos ideológicos, sino la expresión concentrada hacia fines sociales del sujeto.
En la cultura, la identidad se fragua en una diferenciación, a partir de que una serie de rasgos redundantes dentro de un sistema son sometidos a un proceso de desplazamiento para establecer su propio reconocimiento como entidad sistémica.
La operatividad del concepto de cultura deberá ser puesta a prueba en todos y cada uno de los estadios de investigación, ni desde una perspectiva apriorística, ni en un a posteriori que deje huérfano de conceptualización al trabajo de análisis.
Quienes entran en pánico ante el peligro de desaparición del libro impreso son los monopolios editoriales, las industrias que viven de generar plusvalía a costa de la necesidad del conocimiento, la recreación y la cultura.
Los arquetipos retóricos del relato fantástico no son estructuras pastiches que se colocan en la historia, sino modelos de significación que integran las cualidades del signo al concepto de texto, a la historia narrada en un marco cultural determinado y a partir de un concepto de cultura.
La creación de mundos en el relato fantástico parte de dos líneas generales básicas: la alteridad de la utopía y el peligro del apocalipsis. A través de este tópico, los paradigmas del Uno se trasladan a la visión paradigmática del otro presentado por la narración.
El relato fantástico de Tolkien, como un ejemplo modal de construcción de seres del imaginario, recupera el universo mitológico y genera sus criaturas según las normas de reconfiguración relacional entre la criatura posible y la existente.
La condición fantástica se halla en la ruptura de los paradigmas de codificación que a través del evento narrado se presentan. Sus modos de actualización son múltiples. Y múltiples, también, sus elementos funcionantes.
Tres tópicos dominan la relación significante entre los vocablos que el habla popular cubana usa para significar el coito y el sentido del cual éstos proceden en la lengua: matar, agredir y timar o embobecer.
El habla es acaso el elemento dinámico que más refleja la resistencia a los cambios en el desarrollo social, y, paradójicamente, el que más oculta el verdadero grado de las transformaciones alcanzadas.