Con rima o sin ella, la poesía que le canta al amor no puede desprenderse definitivamente de las comparaciones del cuerpo con la naturaleza, de la referencia a cuerpos que se acercan y tiemblan, del beso que lo sella todo.
No hay relumbres en la poesía de Marré sino esmero.
Resulta sorprendente que el onomástico no haya tenido una mayor repercusión en lo tocante a desentrañar los valores de su oficio.
A propósito de ese poemario de Alberto Marrero, publicado por Ediciones Matanzas en 2018.
Con Diario del buen recluso el poeta villaclareño Sergio García Zamora ganó el Premio Internacional de poesía Gabriel Celaya correspondiente a 2018.
A la oralidad literaria le urge recuperar su papel movilizador de conciencias hacia los paradigmas humanistas que necesitamos para enfrentar la barbarie de la pseudocultura, tan dinámica y relumbrante.
En las flores, como en pocos elementos, los poetas han sabido ver, y entregar con el cuerpo de las palabras, toda la complejidad del universo.
Ya no soy el lector que fui, el que leía al bulto, por pasión, con desespero.
A propósito de Dados cargados (Extramuros, 2017), de Yunieski Betancourt Dipotet.
La lectura de Cuestión de tiempo, de Mariano Shifman, me devolvió la certeza de que a la poesía no se le puede acuartelar.