Reflexiones sobre el libro de Félix Julio Alfonso: Archivos de cubanía.
De ahí que el nombre de Amnios, en su connotación gestante, me parezca tan adecuado...
No se confunda nadie, no pienso hablar de algún literato de la nobleza, merecedor de loas...
Pese a contar con legislaciones que conjuran y proscriben la discriminación y validan las diferencias, en nuestro país se escuchan día a día enfáticos reclamos en pos de superar los males que se derivan de tales desafueros.
El pasado 15 de marzo se conmemoró el centenario del poeta español Blas de Otero, considerado uno de los más importantes líricos peninsulares de la postguerra.
El 19 de marzo de 1967, el poeta guatemalteco Otto René Castillo murió con apenas treinta y un años, enrolado en una causa que consideró justa.
Frank Abel Dopico murió, tocado por una muerte con la que se dedicó a coquetear, y que a veces quiso provocar.
El Anuario Estadístico resulta uno de los documentos más valiosos para que cualquier persona interesada en conocer la realidad cubana pueda debatir sobre sus resultados. Tras analizar cuidadosamente esos contenidos, me he motivado a reflexionar acerca del impacto que sobre la cultura literaria vienen teniendo las dinámicas económico-sociales que rigen nuestro devenir de los últimos años.
La actitud más frecuente en la mayoría de mis amigos intelectuales radicados en Cuba es de fidelidad a los códigos de amistad y camaradería que nos unieron en algún momento.
El aligeramiento cultural que en nuestro globalizado planeta impone normas de consumo acríticas, facilistas, no pensantes, ha terminado por penetrar y compulsar a las instituciones a "actualizarse" de la peor manera.