En un hipotético Tratado sobre la sexualidad de los elfos, el poeta Samuel Feijóo clasificaría a Cleva Solís como “poetisa exquisita”, distinta a casi todos los autores cubanos coetáneos, y a la vez influida por él mismo.
Pablo Armando es un relámpago, o mejor, una chispa vital que va más allá de la palabra escrita (...), es también un gran creador oral (...), que a veces nos repite ideas, el mismo cuento, la misma imagen, pero que uno los siente siempre distintos y agradables.
Casi desde su misma fundación, La Habana, ciudad señorial, aristocrática y a la par intensamente plebeya, ha tenido cronistas que van desde poetas y visitantes extranjeros, hasta insignes escritores cubanos.