Es por ello que el libro que presentamos hoy, Las cuenta cuentos, adquiere una destacable importancia, ya que es el primero capaz de reunir en un volumen textos de más de 60 autoras, a las que preocupan los niños y adolescentes, y cuya excelencia parece indiscutible con solo hojear estas páginas.
Si el lector cree que exagero, le recomiendo la lectura de Luna de los pobres, de la poeta Charo Guerra. Pocas veces la poesía que se publica en Cuba alcanza tales niveles de calidad y comunicación.

Si algo he admirado siempre a Miguel Barnet es esa capacidad de convertir en poesía cada instante de su vida, por muy insignificante que parezca. Lo que podríamos llamar su “inspiración” parece inagotable.
Contar con una revista de poesía como Amnios, que ha llegado ya a su sexto número, constituye un privilegio y una necesidad para la literatura cubana.
Ediciones Vigía, con el exquisito gusto de sus libros manufacturados, publicó en la pasada Feria del Libro el título Mujer Azul de la notable narradora cubana Laidi Fernández de Juan.

Decía nuestro gran Nicolás Guillén (y tal vez lo parafraseo) que antes de deshacer un soneto, lo primero, es hacerlo.
Ahora la antología de cuentos Ni más ni menos gorda, de Teresa Medina y publicada por la editorial Extramuros retoma el tema del sobrepeso o la obesidad en una selección insólita por la gran cantidad de ángulos con que los cuarenta y siete escritores incluidos en ella, abordan el argumento.
Hace falta valor para que un poeta encuentre en el silencio las claves que Dulce María Loynaz halló: Seré menos que el cisne —había profetizado— no dando a la vida ni el último aliento.

En la nota de contracubierta que escribí para el libro Variaciones al arte de la fuga, de Francisco López Sacha, publicado por Ediciones Unión, afirmo que con este libro de cuentos el autor ha conseguido una de las piezas más seductoras de una corriente que podríamos llamar el erotismo filosófico...

Entre todos los notables escritores latinoamericanos que han obtenido el Premio Cervantes, quizás sea Nicanor Parra, galardonado en este 2011, el más desobediente en términos de propuesta estética.