En el breve lapso del 28 de octubre al 4 de noviembre de 2012, nos embarcamos Reinaldo Montero y yo rumbo a Porto Alegre, para participar en la Feria del Libro de esa ciudad.
Sí, me consta por amistad lo agradecido que es y la calidad de amigo de Rafael Alcides Pérez (1933), mago de la palabra oral y escrita, poeta por excelencia y novelista que un día hallará reconocimiento mayor.
Cuarta visita al lejano Brasil, y para mi acompañante (Alberto Acosta) la primera. Nos fuimos al Festival Internacional de Poesía de Bento Gonçalves, Rio Grande del Sur.
Con pies de gato (1993) incluye un «antiguo» poema de Miguel Barnet (n. 1940), que es a todas luces antológico.
Con la ayuda del poeta Mano Melo, pasé al vuelo local que me hizo descender en el aeropuerto de Vitoria, capital del estado de Espirito Santo. Allí me esperaban mis amigos el poeta Ferdinand Berredo de Menezes, quien me había invitado, y el poeta y gran literato brasileño Carlos Nejar, cuyas casas compartiría en mi estancia.
«Tu Niagarita», le dije en broma alguna vez a Antón Arrufat (1935), para comentarle cuánto me había gustado su poema «El río de Heráclito».
Segundo viaje a Brasil al Festival Internacional de Poesía.
“Si hubiera sido posible” trata de un asunto medular de una manera valiente, sin que el texto se convierta en un panfleto: la homofobia.
En Brasil dejaba ilusiones y desilusiones, amigos y alejamientos para mí inexplicables...
En su escritura del poema «Faz» (1955), Samuel Feijóo deja escrito: «Completemos el sentido de la naturaleza».