Sexo, cine y el valor oscilante de la cifra 3...
Les Amours Imaginaires (2010), de Xavier Dolan, y De rouille et d’os (De óxido y hueso) (2010), de Jacques Audiard: miradas desafiantes a los cuerpos (no a los desnudos); saetas a la mente y a sus símbolos.
En los años cincuenta se inicia la trayectoria literaria de Ezequiel Vieta, con un compacto libro de relatos: Aquelarre (1954).
El cuerpo para Buñuel —y, en especial, el vaivén del cuerpo entre el sometimiento y la dominación— es, muchas veces, una tierra prometida o auto-prometida, con su fe, su esperanza y su caridad, dicho sea sin intenciones de blasfemar.
Al final, la idea que nos hacemos de la trayectoria de Jess Franco es la de la persistencia de mostrar y contar un tipo de vida encadenada a lo exquisito del placer, lejos de la existencia común...
Cuando Richard Kern convierte las pequeñas comedias clásicas de los inicios del cine en puntos de partida de su extraña poética sobre la violencia sexual y el cuerpo sobrepasado, está haciendo coincidir los procedimientos contemporáneos del videoarte —en específico los no relacionados con la manipulación digital de la imagen— con el relato de ficción.
Todo es frágil y no por eso uno deja de vivir.
Es en la violencia, su estilización, o su dependencia física del movimiento de los actores y del dibujo de ciertos abismos de la conciencia, donde encuentra Abel Ferrara algunos caminos para expresar eso que anhela relatar...
Se ha dicho que el trabajo de Araki forma parte del new queer cinema porque subraya, de modo constante, el carácter independiente y legítimo —la legitimidad de aquello que es funcional— de la subcultura gay.