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Hoy es un día de agradecimientos, y no quiero olvidar a nadie, a ninguno de los que intervinieron en mi formación como diseñador. De esto hace ya más de treinta años, me gustaría me dejaran mencionar a un pedagogo que ya no está, pero que a pesar de su intransigencia con lo relacionado con esta especialidad donde hoy recibo un premio tan importante, creyó en mi cuando solo contaba con la edad de 20 años y me permitió probarme en estas lides, su nombre Rodolfo Hidalgo Galván, fue Subdirector de la Escuela Poligráfica Alfredo López, donde me inicié.
Recuerdo que a pocos días de empezar yo en la escuela se entrevistó conmigo y me entregó una planilla donde aparecían tres líneas donde debía poner las especialidades que más me interesaban, me habían dado un recorrido por todos los talleres con anterioridad para que tuviera una idea de cual de ellas seleccionar, yo tomé la planilla y en las tres líneas susodichas escribí diseño, al leer lo que yo había puesto en el papel trató de corregirme explicándome que se trataba de tres opciones distintas que yo debía elegir, entonces fue que le repliqué que había seleccionado la de diseño porque era la única opción para mi, no insistió, me miró fijo a los ojos (como dicen en las novelitas cursi), y luego de un rato sin decir nada recogió la planilla y se adentró en detalles con relación a la especialidad en la que me gradué tres años después.
Durante mi primera etapa como estudiante fui situado como parte de las prácticas en un equipo del que omito todo detalle porque nada aprendí, o sí, me convertí durante seis largos meses en un foliador humano, los que han vivido la vieja escuela de la cuchilla X Acto, la tijera, el cartabón y la goma, sea soleta o 850 saben a que me refiero, luego gracias a una larga y difícil discusión con Hidalgo fui reubicado en la editorial Organismos de este Instituto Cubano del Libro, la dirección radicaba entonces en 17 entre 6 y 8 en el Vedado, hoy frente al parque de John Lennon, allí desde el primer día comencé realmente a saber que era un libro y cómo se diseñaba, mi profesor de entonces se encuentra en esta sala, fue el primero que recibió esta gran distinción, y les aseguro que me sentí tan feliz cuando fue nominado como Premio Nacional de Diseño, como ahora cuando soy yo el elegido, a todos les pido un gran aplauso para mi maestro Eladio Rivadulla Martínez, él me inició como realizador, emplanador y diseñador en esta larga carrera, otros muchos tuvieron que ver en ello, ya les dije no quisiera olvidar a ninguno, casi todos están aquí, los que no están es porque ya no pueden, por ahí anda Julio Víctor, entrañable amigo y maestro, durante muchos años mi jefe de diseño en la disuelta editorial ORBE, de esa época recuerdo a Juan F. Valdés Montero, editor y maestro de editores, Alejandro Luis García Chaple, a Ángel Sánchez, Pepe González, Armandito Millares, Raúl Martínez, Roberto Casanueva, Carlos Rubido, Andrés Hernández, Roberto Artemio, ya hablé de él el anterior año, colega, amigo, más que amigo hermano (si aquí agrego de curdas), nadie va a creer que fue mi tutor en la carrera universitaria que 15 años después de ese inicio tuve la oportunidad que sólo una revolución como esta le da a un niño nacido en Alquízar mi pueblo natal, a Rusky Gamboa, a Luis Soteras, prácticamente parte de mi familia, y a muchos colegas que compartieron conmigo sus experiencias, Jorge F. Torroella, José Salas, Carmita Padilla, Emilio García, Tomasita, Jorge Álvarez, Cary Castaño y si olvido a alguién por favor que me lo perdone, no ha sido mi intención.

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En este andar ha habido muchos y ninguno debe disgustarse porque no lo mencione, a estas alturas hay que perdonarme cualquier omisión, pero, las que no me podría perdonar ni yo mismo serían la de mis compañeros de diario bregar en Letras Cubanas, Armando Cristóbal, mi primer director y gran amigo, casi vecino, a la eterna secretaria de Letras Cubanas y “yunta” en el sindicato Gladys, a Danielito mi actual director, y compañero de trabajo + amigo desde hace treinta años cuando empezaba en la editorial ORBE y le otorgamos el calificativo de “el parvulito”, “éramos tan jóvenes”, Muy, muy especialmente a Olga Rosa mi eterna amiga, la persona que realmente propició que yo integrará esta familia que diferencias más o menos es Letras Cubanas, a Teté, a Eliana, Mayra, Rinaldo, Georgina, Dulce, Ingri, Nisleydis, Riverón, Iradia, Anaida, Mónica, Ivonnet, Omaida, la responsable de pagar los derechos de autor, a mi negrita del alma querida, aunque me digan Kisch o picúo; Migdalia, a la entrañable Ana María Muñoz Basch, a las que ya se jubilaron pero no se retirarán nunca, Miriam, Ana Victoria, a una editora tan estelar que un día se nos fue, a Silvana, a Elizabeth la directora de Arte y Literatura que también compartió penas y glorias con nosotros, a un editor muy pero que muy especial a Radamés Giro, a mi actual jefa, dirán què “tracatán” es, no importa, amiga y subdirectora de Letras Cubanas, Blanquita, a mi argentina, perdón, mi amiga Basilia, a los vicepresidentes y presidentes del Instituto Cubano del Libro a un vice muy especial Edel, a su conductor (que lindo me quedó eso), Mayito, como vivimos en el Bahía y me dan botella de vez en cuando, no lo pueden considerar chicharronería, es sólo un problema de interés, a los que fueron directores de las editoriales en que trabajé, entre ellos incluso estuvo Abel cuando me prestaron de Científico Técnica a Letras Cubanas para emplanar un libro que se llama El pueblo entero a Marlencita de la Loynás, que es mi “sobrinita”, a Ernesto, a mis hermanitas de Técnico Productivo: muy especialmente Jacqueline, Aymara, Marlen, Isa, a Lázaro, a Evelio, mi “yunta” durante años, cuando colaboramos con el Cicgraf, a Berardo (Balo), un casi colega y gran amigo, también a los amigos artistas plásticos que han colaborado con mi obra como diseñador que son incontables pero no quisiera dejar pasar por alto a algunos de los más queridos especialmente, a José Luis Fariñas, Alonso Fleitas, David Santa Fe, Arema, Leo de Lázaro, Arturo Montoto, Luis Lamotte, Ana Chomenko, Liliana Cortina, a los fotógrafos de la familia Diego Fidel, José Manuel y si se me olvidara mencionar a mi hermano Chinolope, voy a tener que emigrar aunque sea para Haití.
Para no hacer interminable este agradecimiento a los autores que les he diseñado sus libros, a todos los que han creído en mi, a mis alumnos y colegas Flavia Adriana, Silvio, Arlena, Yunet, Lino, a Gonzalo, Turró, Raisbel, que ya no está con nosotros, a Emilio nuestro civer que logra mantenernos las máquinas “al kilo”, a mi gente de la Galería Raúl Martínez, Silvio, mi hermanito ahora ausente —como se ha extrañado en esta Feria— Redys, Efe Mond, que siempre se mantiene en contacto con sus correos, Manuela, Clarita, Belinda, Michel que empieza ahora, a Asela que nos moja los pies, a la gente de la administración: Juanita, Belkis, Yohandra, Milagros, Dina, Marta, Suley, Olaf, a todos los trabajadores y dirigentes del Instituto Cubano del Libro que durante estos treinta y cuatro años han logrado que yo me sienta allí como en mi segunda casa y por último a mi familia, a mis padres que ya no están, a mi hermano que ha sido siempre un ejemplo para mi, a mi niña siempre, aunque ya sea mamá Yaíma, a mi yerno Tony, siempre cuidando que no ande en camellos, a mi nieta LILIETTE, dentro de poco sabrá más de computación que yo, y a la más importante de todas, a la persona que durante más de treinta años me convenció de que yo si podía alcanzar este premio y constituyó junto a mi una familia tan linda como la que hoy disfruto, a mi condiscípula de escuela, novia, amiga confidente, colega en ocasiones, Miriam Guzmán Álvarez, mi esposa, el eterno amor que todo creador necesita como basamento sólido y como inspiración en los momentos más difíciles.

Para todos ellos y los presentes en esta sala, quiero repetir hoy una palabra que le oí decir en este mismo lugar hace años a uno de nuestros autores más laureados, que me disculpe Antón, no me acusen de plagio, no lo es, es una palabra que aunque muy repetida me gustaría que sonara hoy como nueva en sus oídos,
Gracias,

para que la sientan aún más fuerte,
muchas gracias,
voy llevarla al grado superlativo,
muchísimas gracias,
y ahora viene mi aporte,
recontramuchirringísimas gracias a todos.

Los quiero

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